Una silenciosa vela latina
Embarcarse como esporádica tripulación del Rafael, un barco de vela latina de 14 metros de eslora botado hace 80 años en Palma, izar sus velas o gobernar su timón constituye la mejor reivindicación de la navegación tradicional.Ridiculizando el estruendo y el atolondrado ir y venir de las motoras, el Rafael surca el mar con rumbo firme y un majestuoso silencio del que únicamente aflora el acompasado crujir de las cuerdas que sujetan la antena en el palo mayor. En tiempos de flagrante contaminación acústica, el silencio se impone como auténtico signo de distinción. Desde su base del puerto de Palamós (para información y reservas, puede llamarse al teléfono 930 06 16 16), la embarcación propone diversos itinerarios entre los que no falta una ruta marítima Josep Pla. La selección de las descripciones planianas abarca el paisaje costero que se extiende desde el puerto de Palamós hasta las islas Formigues, y leídas en voz alta por los tripulantes, constatan, además de la irreparable pérdida de algunos parajes, la casi milagrosa conservación de otros. El Rafael ofrece también un itinerario nocturno que sirve como introducción a la antigua navegación astronómica y participa en una ruta, mitad por tierra mitad por mar, que sigue la estela de sangre de los antiguos piratas y corsarios. Bajo el título El camí de Barba-rossa, se rememora el brutal ataque que sufrió la población por parte del temido pirata turco según la descripción hecha en 1543 por un notario de Palafrugell, cuya transcripción se conserva.


























































