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Luis y sus eternos misterios

Luis Aragonés, el entrenador con más partidos en Primera, deja el Betis. Y asegura que también el fútbol para siempre. Tiene edad, 60 años, para poder dejarlo del todo. Pero tal aseveración choca frontalmente con el entusiasmo y la fuerza que mostraba tan sólo hace unas semanas para seguir dando aún guerra un par de años.La versión oficial justifica la decisión en repentinos problemas personales. Un argumento que en la mayoría de los casos invita a ser puesto bajo sospecha, porque suena a explicación fácil, a tapadera. Pero el historial del técnico de Hortaleza, tan cargado de episodios misteriosos como el de ayer, permite darle credibilidad.

No es la primera vez que Luis Aragonés deja un banquillo de forma tan fulgurante como sorprendente. Ya se fue del mismo Betis hace más de 15 años, y también antes de comenzar la temporada, por una depresión. Y dejó también el Atlético en similares circunstancias en un par de ocasiones, aunque su fuga en uno de los casos quedó finalmente en un simple amago. Esta vez, y por el momento, sólo se ha hablado de problemas personales, sin profundizar. Y los íntimos del técnico aseguran que algo de eso ha podido ocurrir, que su vida fuera del fútbol no enseña un paisaje tan de color de rosa como el que muestra dentro de él.

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Otras versiones se agarran al carácter de Luis Aragonés, al sello de su carrera -"yo trabajo, pero no a cualquier precio"-, para dar una explicación a la dimisión. Y señalan a problemas internos del club, diferencias graves con los dirigentes por las que el técnico no estaba dispuesto a pasar. Pero precisamente ese carácter fuerte de Luis Aragonés valdría para desmentir por sí sola esta hipótesis: el técnico no habría fingido buenas relaciones con Ruiz de Lopera si realmente no fueran así. Al menos, el de Hortaleza no había hecho una cosa así en años precedentes.

El caso es que Luis Aragonés se convirtió desde ayer en el segundo entrenador del curso 98-99 que deja el cargo antes de empezar la temporada. Le precedió hace tan sólo unas semanas José Antonio Camacho cuando dio un portazo al mismísimo Real Madrid porque sus dirigentes no accedían a una de sus peticiones sobre el contrato de sus ayudantes.

La pretemporada, pues, arranca atípica y movida: dos de los aspirantes al título han visto como sus respectivos entrenadores presentan su dimisión antes de iniciarse la competición.

No es normal. Como tampoco, dirán los malpensados, que justo ahora los dos candidatos más firmes para suceder a Javier Clemente al frente de la selección estén ahora sin equipo. Luis Aragonés, sin embargo, asegura que se va para siempre, que se retira. Y el fútbol lo lamenta.

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