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TOUR 98

Banesto no consuma sus escapadas

Rodrigues falla en el "sprint" mientras todos esperan ya a Pantani en los Alpes

El Banesto ha cambiado de estrategia, pero se le nota la falta de experiencia. Ya no tiene un líder para luchar por la general y se ha metido a guerrillero. Por segundo día consecutivo, logró meter a un hombre en la escapada buena, al portugués Orlando Rodrigues en el caso de ayer, y por segundo día falló en el acto final. A eso se le llama falta de costumbre. Banesto quiere, pero no puede. Le falta hábito para estos menesteres secundarios; son demasiados años con traje y corbata como para ponerse ahora unos vaqueros y ligar una victoria. La intención es buena, pero cazar una etapa en el Tour no es asunto fácil.La escapada de Rodrigues y sus cinco acompañantes dio como resultado el triunfo del australiano O"Grady, que ya disfrutó hace unos días del maillot amarillo. Rodrigues entró tercero, pero se le adjudicó la segunda plaza por descalificación de Calcaterra, que maniobró antirreglamentariamente en el sprint. ¿Es O"Grady mejor corredor que Orlando Rodrigues, educado en la servidumbre a Induráin primero y a Olano después? Digamos que tiene otras costumbres: preparar el sprint de Moncassin o cazar etapas. Y eso le hace más hábil para negociar asuntos como el de ayer.

El Tour se ha situado ya en la órbita de los Alpes, el escalón decisivo en la resolución de la carrera. La llegada a Grenoble se tramitó con rutina: una vez consolidada una escapada de seis corredores, escapada que empezó a fraguarse en el kilómetro 50, hecho el recuento pertinente y visto que no eran peligrosos, el Telekom dio el visto bueno y procedió a tomarse la jornada con tranquilidad. Tanto que los escapados llegaron a disfrutar de hasta 12 minutos de diferencia. Nadie inquietó al equipo alemán porque son muchos quienes desean mantener sus posiciones a la vista de las próximas etapas. Pantani, desde luego, porque el de ayer no es su territorio; pero Jalabert, también, aunque algunos esperasen algún movimiento de su parte dado que el recorrido de ayer se adecuaba a sus condiciones. Jalabert tiene ante sí la asignatura pendiente de atravesar sin daño la tercera semana de carrera: no es cuestión de derrochar esfuerzos antes de tiempo.

En esas condiciones, todo queda pendiente para jornadas como la de hoy. La montaña siempre pone a cada uno en su sitio y las dudas que persisten sobre la fortaleza del Telekom quedarán aclaradas.

Hay quien dice que el Telekom es el mismo de hace un año, salvo el danés Riis, empeñado en alargar su carrera. Pero son más quienes apuntan a que la diferencia es Ullrich, que no parece ni tan pletórico ni tan seguro de sí mismo. Ayer mismo, le preguntaron al líder si no podría quedarse solo ante un ataque largo de Pantani y el alemán respondió que cuenta con cuatro corredores para defenderse en la montaña. También quisieron saber si le preocupaba que el pelotón dejara toda la responsabilidad al Telekom con el desgaste que eso supone para sus compañeros y contestó que así es la ley de la carrera cuando uno lleva el maillot amarillo.

Ullrich contestó ayer a todo sin inmutarse, salvo cuando le dijeron si estaba preparado para defenderse de Pantani. Entonces, se levantó y dijo: "Mañana lo verán".

No le gusta oír el nombre de Marco Pantani, el hombre necesario para levantar el espíritu de esta carrera. Así está el Tour por estas fechas, necesitado de que el Pirata se ponga en movimiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de julio de 1998