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Tribuna:

Teletrabajo

LUIS ÁNGEL HIERROLa incorporación de la informática en los procesos productivos es un fenómeno que ha venido creciendo de manera exponencial desde los años setenta. De hecho, a fecha de hoy, la mayor parte de las actividades productivas son inconcebibles sin la existencia de sistemas informáticos que controlan parcial o totalmente los procesos productivos y los propios bienes y servicios que de ellos se obtienen. Es la revolución de las tecnologías aplicadas de la información y su último episodio es el teletrabajo, un sistema consistente en que el trabajador, mediante conexión informática en red, desarrolla su labor en la empresa sin tener que desplazarse físicamente a ella. En España se calculan ya del orden de 100.000 empleos de este tipo y su futuro, asociado al crecimiento y mejora de Internet, parece que va a ser una de las piezas fundamentales de los nuevos modelos de trabajo del próximo siglo. Evidentemente, como toda revolución tecnológica, la que estamos viviendo pasa por unos fortísimos procesos de aprendizaje, sin los cuales el trabajador es incapaz de afrontar con éxito su acceso o permanencia en el puesto de trabajo. Lo inexorable de los cambios que se están produciendo ha hecho que muchos gobiernos empiecen a valorar la posibilidad de incorporar el ordenador y la conexión a red como elementos indispensables de la formación desde la niñez y los más osados ya tienen fecha para que no haya ningún niño sin ordenador y sin Internet. En España y en Andalucía ha llegado el momento de plantearse cuál va a ser el futuro más inmediato a este respecto. El ordenador y la conexión a red son ya una herramienta de trabajo y aprendizaje y el objetivo debe ser que todos tengan capacidad de acceder a los conocimientos y a los equipos, para que nadie quede al margen de un futuro que ya es presente. Para los menores, ahora que el fin de la implantación de la Logse va a liberar de compromisos financieros, ya hay posibilidades de plantearse un objetivo ambicioso de dotación de medios a cada estudiante. Y para los parados, la creación de centros de conexión telemática, precedidos de los oportunos cursos formativos, es un requerimiento que se debe afrontar con los recursos disponibles, que por cierto son bastante abundantes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de julio de 1998