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Entrevista:

CARMEN TORRES RIPA ESCRITORA "He escrito una novela que lleva la música a las letras"

La escritora y periodista Carmen Torres Ripa (Barakaldo , 1945) ha escrito una novela inspirada por la pintura de Gustav Klimt y la música de Gustav Mahler. Para unir a los dos genios, la imaginación de la escritora creó a una mujer excepcional en el ambiente artístico de principios de siglo en Viena, una transgresora que se adelanta a su tiempo y reivindica el derecho a la creación artística. Leonora, recién publicada por Olalla Ediciones, tiene la estructura de una sinfonía y está ilustrada con una partitura de Fidelio, de Beethoven, y otra original de Ramón Torrelledó. P. ¿Por donde empezó la novela, por Klimt o por Mahler? R. Yo creo que fue antes el pintor, aunque la música de Mahler me gusta desde niña. De Klimt y su pintura he tomado muchas cosas. Luego llegó la protagonista, para la que elegí el apellido de una modelo real que tuvo Klimt. P. ¿Por qué ha dedicado el libro al escultor Jorge Oteiza y al músico Ramón Torrelledó? ¿Otra vez arte y música unidos? R. Sí, Leonora es así, las dos cosas juntas. A Jorge [Oteiza] le quiero muchísimo, no son sólo palabras. Fue uno de los primeros lectores del manuscrito de la novela. Después de leerlo vino a casa a verme, con una escultura pequeñita dedicada a Leonora. Es una amistad que nació hace años, a través de cartas, a raíz de la muerte de su mujer. Desde entonces la relación es muy buena, nos hemos visto, hemos comido juntos muchas veces, ha dormido en casa. Me hace mucha gracia cuando la gente le acusa de ser geniudo y cascarrabias, yo sólo he cogido sus años de ternura. Además, nos ha unido muchísimo que a los dos nos gusta Mahler. Él utilizaría las mismas palabras que yo para hablar de su música. Estoy escribiendo otra novela, en la que él es el protagonista, pero en vez de ambientarla en Zarautz y Orio, la trama transcurre en la Toscana, que es más romántico. P. ¿Y Torrelledó? R. Es uno de los personajes de la novela. Me encontré con él por casualidad en el aeropuerto de Viena mientras echaba un vistazo a un folleto turístico que mostraba El beso, de Klimt. Fue una gran alegría encontrarme así con un amigo en el extranjero. Por razones profesionales y amistad, le conozco desde hace mil años y en el libro se ha convertido en el director de orquesta que estrena todas las sinfonías escritas por Leonora. Es, prácticamente, su vida, cambiada de sitio. Es Ramón, aunque en el libro se llama Werner Hollein. P. Una partitura que ilustra Leonora es de Torrelledó. R. Es una página de música escrita por Ramón pensando en las sinfonías de las que hablo en la novela. Me decía que si tuviera más tiempo podría hacer las nueve sinfonías que compone la protagonista de Leonora, siguiendo lo que yo cuento en el libro. P. ¿Están para usted tan cercanas la música y la literatura? R. Me parece que están tan unidas que son inseparables. Desde que escribo con ordenador, tan silencioso en comparación con las antiguas máquinas de escribir, me parece increíble trabajar al tiempo que oigo música. P. Leonora tiene, incluso, la estructura interna de una sinfonía. ¿Por qué ha utilizado este recurso? R. He querido que la novela sea como una sinfonía. En cierto sentido, lo que he pretendido escribir es una novela que lleva la música a las letras. P. ¿No es arriesgado jugar con personajes reales e imaginarios en una misma historia? R. Lo más complicado ha sido ser precisa en la ambientación de la Viena de la época en que vivieron Mahler y Klimt; no fallar en los datos históricos. Las palabras de los personajes históricos no son inventadas. Sólo en el caso de Klimt he mezclado algo de fantasía. Utilizar la historia hace el personaje de Leonora más creíble; se adelanta a su época. En un momento en el que la mujer sólo era belleza, arte, inspiración para otros, ella además escribe música. P. Una novela escrita por una mujer, con una protagonista que rompe convencionalismos, ¿es literatura para mujeres? R. No, para nada. Las mujeres escribimos de modo distinto, pero no creo en un género aparte. P. ¿Le preocupa la acogida de la crítica? R. No. Sólo es la opinión subjetiva de una persona. Me importa más que les guste a los lectores que a los críticos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de julio de 1998