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Almunia y Anguita no logran ningún acuerdo para la unidad de la izquierda en su primera cita

La propuesta "histórica para la unidad de la izquierda" que el coordinador general de Izquierda Unida, Julio Anguita, había planteado al PSOE el 12 de mayo en el debate sobre el estado de la Nación quedó ayer reducida a cenizas. El secretario general de los socialistas, Joaquín Almunia, rechazó la idea de crear comisiones políticas estables que fueran avanzando hacia la definición de un programa común. Ni siquiera quedó claro cuándo van a mantener nuevas reuniones y quiénes van a participar en ellas. Mientras el líder de Izquierda Unida destacó a la salida la ausencia de acuerdos concretos, el máximo dirigente del PSOE consideró positivo el haber conseguido normalizar las relaciones.

Anguita inició su comparecencia ante la prensa dando la razón al secretario general del PSOE: "Ya había advertido el señor Almunia que no había que levantar falsas expectativas con estas reuniones". Y a partir de ahí el coordinador general de Izquierda Unida, aparentemente tranquilo, empezó a enumerar los puntos que Almunia había ido rechazando sistemáticamente. "No contábamos con que se nos aceptaran los 11 puntos que propusimos en su momento, pero teníamos la esperanza de que al menos pudiéramos discutirlos", dijo Anguita.Si Almunia le había rechazado cada uno de esos puntos, también se opuso a la creación de una comisión política compuesta por cinco miembros de cada una de las dos ejecutivas, la del PSOE y la de IU, a la que se irían sumando expertos en cada uno de los temas que abordaran. Almunia no lo consideró necesario, y volcó un jarro de agua fría al decir que bastaba con mantener acuerdos parlamentarios, tema a tema, y si acaso surgiera algún problema, serían el mismo Almunia y Anguita quienes intervendrían para arreglar las cosas.

No es eso lo que esperaba ayer Anguita. "Lo que propone el señor Almunia es lo que venimos haciendo desde hace tiempo en el Parlamento. Es lo de siempre, pero con el talante mejorado. Pero eso no es la unidad de la izquierda. En definitiva, para ese viaje no se necesitaban alforjas ni casi tres meses de correspondencia, de aplazamientos ni de declaraciones de unos y de otros".

A Joaquín Almunia, sin embargo, todo le pareció bien. Los 50 minutos de reunión cumplieron el objetivo que, aparentemente, él ve como prioritario: "Se trataba de normalizar las relaciones: acostumbrarse a hablar de los temas que preocupan a los ciudadanos y convivir con las grandes discrepancias que nos separan". Y a continuación fue más claro. En contra de lo que había dicho Anguita, el secretario general del PSOE señaló que la reunión no era "para buscar grandes acuerdos históricos. No se puede construir el acuerdo sobre los grandes desacuerdos".

¿Pero fracasó o no fracasó el encuentro? Almunia dijo que no. "Hay fracaso cuando no se cumplen las expectativas, y yo ya había dicho que no se esperaran grandes cosas de estas reuniones. Por eso no he querido que se crearan comisiones, porque órganos de ese calibre crean falsas expectativas y al final se termina volviendo al punto de partida".

Ahora, cada uno de ellos trasladará a las direcciones de sus respectivas fuerzas políticas lo hablado en la tarde de ayer y serán los órganos de dirección los que decidirán cuál es el siguiente paso a dar en este peculiar diálogo. Almunia se mostró seguro de que habrá nuevos contactos y que en alguno de ellos intervendrá el candidato socialista a la presidencia del Gobierno, José Borrell. "No creo que esta sea la última reunión. Habrá más", indicó.

Temario pendiente

El temario que Anguita llevaba preparado quedó inédito. El coordinador general de IU preguntó a Almunia si los temas que este periódico adelantaba en su edición de ayer eran asumidos como asuntos a tratar por el secretario general del PSOE. Y éste le dijo que sí. Anguita no rechazó ninguno de ellos -construcción europea, IRPF, plan de empleo, Seguridad Social y posibilidades de pactos poselectorales-, pero añadió a cada uno de ellos aspectos concretos para empezar a estudiarlos ya. Fue lo que Almunia no quiso. El líder del PSOE no es que no estuviera de acuerdo en abordarlos, pero, en su opinión, habría que hablar de ellos con calma y, a ser posible, dentro de la actividad parlamentaria. Al final, continúe o no el diálogo, se mantiene y mejora en parte el que ya había. Y la evolución de la vida política hará, sobre todo en el proceso electoral, que socialistas e Izquierda Unida traten de entenderse tanto en Ayuntamientos como en Parlamentos autonómicos.Por otra parte, los socialistas dan por desbloqueada la relación con el Gobierno. El PSOE está en disposición de que el presidente del Gobierno, José María Aznar, fije una fecha para celebrar una entrevista con su secretario general, Joaquín Almunia. En esta fuerza política se da por seguro que el encuentro se producirá después del viaje del jefe del Ejecutivo por Oriente Próximo, que concluye el próximo miércoles.

La respuesta que anteayer dio el Gobierno al documento entregado por el PSOE con sus propuestas sobre la reforma de la Justicia le parecen suficientes a Almunia para empezar a hablar. Mucho más despacio va el desbloqueo para la designación de los cuatro miembros del Tribunal Constitucional que debe elegir el Senado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de junio de 1998

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