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El Ayuntamiento retrasa la instalación de los nuevos semáforos para ciegos

Los invidentes madrileños seguirán cruzando la calle como hasta ahora: alertados por los pitidos de los semáforos, cuando los haya, o confiando en la buena voluntad ajena, cuando no. La implantación de un nuevo dispositivo, que permite a los ciegos averiguar el estado de la señal luminosa mediante un mando a distancia, se retrasa. El Ayuntamiento argumenta problemas técnicos y económicos para la instalación, aún sin fecha decidida. El sistema, más avanzado que el actual de pitidos, ya funciona en ciudades como Barcelona (700 unidades), Lleida (300) u Oviedo (150).El pasado mes de octubre, el Ayuntamiento, la Organización Nacional de Ciegos (ONCE) y el Instituto de Migraciones y Servicios Sociales (Imserso) suscribieron un convenio para favorecer la accesibilidad de los minusválidos. En ese marco se incluía la instalación de los nuevos dispositivos en los semáforos de la capital, recuerda un portavoz de la Fundación ONCE.

Nueve meses después de la firma, el cambio no ha llegado a las señales luminosas. En el área de Circulación del Ayuntamiento aducen tres motivos para el retraso: excesivo tamaño del dispositivo que debe implantarse en los semáforos para que conteste al mando a distancia, problemas técnicos para su uso en aquellos cruces con varias señales y falta de presupuesto (150 millones anuales para nuevos semáforos y 1.000 para mantenimiento).

Sin embargo, desde la ONCE recuerdan que el modelo presentado al Ayuntamiento y ya instalado en otras ciudades es el único que cuenta con el visto bueno de la Dirección General de Telecomunicaciones. Niegan los problemas técnicos que subrayan en Circulación.

En Madrid, donde habitan 6.070 deficientes visuales de los 8.138 contabilizados en la región, hay 1.500 intersecciones reguladas con señales luminosas. Pero sólo unos 200 cruces disponen de semáforos adaptados e los invidentes, reconoce el Ayuntamiento. El sistema actual consiste en una señal acústica que se activa mientras el semáforo permite el paso de los peatones. Este dispositivo ha provocado quejas de las personas que viven o trabajan muy cerca de la señal. El nuevo sistema hace que los semáforos sólo suenen cuando se les interrogue con el mando a distancia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de junio de 1998