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Abundante munición para Francia

España golea con facilidad a Irlanda del Norte en el último partido de preparación

Las conclusiones son diversas, pero una muy evidente: España dispone de abundante munición para encarar esta inminente Copa del Mundo. Ayer, Javier Clemente sacó a pasear a siete de sus ocho delanteros y éstos golearon con gran facilidad a la discreta Irlanda del Norte. El técnico vasco le ha dado un perfil muy generoso a su equipo, que disfruta, permanentemente, de cuatro delanteros sobre la hierba. Unos actúan de puntero clásico (Pizzi y Morientes); otros de segundo delantero (Guerrero y Kiko); y los demás se reparten el juego de bandas (Etxeberria, Raúl y Alfonso, con la opción de Luis Enrique, que no jugó ayer). Total: un caudal de talentos que deberá competir por cuatro puestos en el debú de España ante Nigeria el día 13.El fútbol de España arrancó en la primera parte del pie derecho central Iván Campo, que ejecuta pases largos de tiralíneas, lo que supone una novedad para el grupo de Clemente, desacostumbrado a sacar el balón desde atrás con tanta claridad.

Campo encontró salida a sus milimétricos desplazamientos en los costados, donde el seleccionador quiere un equipo venenoso. Y lo tiene a punto. En uno, el derecho, con Etxeberria, de natural vigoroso e hiperactivo; y en el otro con Raúl, que interviene menos, pero lo suele hacer para decidir: casi siempre con asistencias de gol. La del primer tanto español estuvo precedida de un pase de Sergi, que anduvo muy listo al sacar una falta mientras los irlandeses miraban a la luna. Un recambio para Raúl es el bético Alfonso.

El partido era una prueba, pero los jugadores de Clemente lo disimularon muy bien. Saltaron chispas de sus encontronazos con los irlandeses, que jugaron poco pero chocaron mucho. Como en el gol del central Taggart, que cabeceó solo previo placaje de otro irlandés sobre Cañizares.

Una vez más, Javier Clemente había sorprendido a todos con su alineación inicial. Y lo hizo, a parte de por su prurito personal de engañar a los periodistas, por un aparente intento de recuperar a algunos jugadores para el Mundial: a Abelardo, que llevaba casi cuatro meses sin jugar (y se le notó la inactividad); a Julen Guerrero, que viene de una temporada muy discontinua en el Athletic (y que tardó en coger el sitio); y sobre todo a los tres futbolistas del Barcelona menospreciados por Louis Van Gaal: Amor, Ferrer y Pizzi, que cumplieron. Sobre todo el hispano-argentino, derbordado de trabajo en la primera media hora, pero certero en el último cuarto del primer tiempo. En cuanto a Celades, que debutaba, hizo lo que sabía: distribuir el cuero con sencillez y naturalidad.

Tras el descanso entraron Kiko, Alfonso y Morientes, con todo lo que ello supone: imaginación, regate y gol, respectivamente. Los tres, además, tenían ganas de marcha y se produjo una secuencia de combinaciones que avasallaron, en los primeros minutos, a los voluntariosos pero toscos irlandeses.

Por ahí llegaron los dos goles del madridista Morientes, que vive una progresión imparable desde los últimos meses: lo remata todo y casi siempre bien. Pasado este arreón inicial, sin embargo, el conjunto español se relajó y los irlandeses pudieron atravesar sin más pretensión el centro del campo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de junio de 1998