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BALONMANO: EUROPEO DE ITALIA

España golea a la República Checa

De momento, la sobrecarga de partidos es un fantasma invisible. Y tampoco se notan en demasía las numerosas ausencias. España cuajó otro gran partido y no bajó el pistón hasta el final para acumular una diferencia de goles que puede ser decisiva. Tras apabullar a los checos, los españoles encabezan el grupo B del Europeo a la espera de enfrentarse mañana a la débil Macedonia y el jueves a la temible Rusia.Los checos son un conjunto renovado, joven y de buen nivel técnico, especialmente en su segunda línea, pero con insuficiente dureza defensiva, además de su inexperiencia. Estuvieron muy cerca de dar un gran disgusto a Rusia, campeona del mundo y de Europa, que les derrotó por 22-21 en la jornada inaugural, y regalaron después el partido contra Croacia en los últimos diez minutos (24-30) tras llegar al descanso con desventaja de un gol.

Con esas premisas, Juan de Dios Román tenía que plantear el partido de ayer con precacuciones, pero también con el objetivo de buscar la mayor diferencia posible de goles, un factor que puede resultar decisivo si Croacia y España, que empataron su enfrentamiento de la primera jornada, caen ante Rusia y ganan a los demás.

En realidad, la principal ventaja teórica de los checos sobre los españoles era su frescura: en su país no hay liga profesional. Pero eso no se notó ayer porque, de momento, la selección española exhibe vitalidad y pundonor en cantidades industriales a pesar de la larga lista de ausentes, tocados y lesionados, a la que ayer se unió Mariano Ortega.

Durante los primeros minutos,daba la sensación de que la velocidad de los checos podía ocasionar sufrimientos; además Kucerka confirmó por qué había frustrado tantos goles a los rusos.

La asignatura pendiente en el ataque, dificultada por las ausencias, es el lanzamiento. Pero, por lo visto en los tres primeros partidos, España puede aprobarla con buena nota: a la confirmación de Lozano como gran cañonero se une la buena forma de Olalla, excelente ayer en ataque y defensa, y la esperanza de que Martín se quite de encima la timidez del debutante.

Esa duplicidad de artilleros eficaces es fundamental para abrir las defensas rivales y crear huecos para el pivote. Shepkin, y a veces Juancho Pérez, se encargaron ayer de demostrarlo de manera harto gráfica: un curso acelerado sobre cómo atrapar balones en cualquier posición y llevarlos a la red. Si a ello se añaden los toques de genialidad de Duishebáiev y Carlos Ortega, es fácil entender por qué España se divirtió y amargó la tarde a los checos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de junio de 1998