Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
CARTAS AL DIRECTOR

¿Hace falta el Ejército en Doñana?

Todo apunta a que el ejército va a intervenir en la limpieza de los lodos tóxicos vertidos junto a Doñana, pero ¿acaso no hay suficientes parados en los pueblos cercanos que puedan ser contratados para estas labores de limpieza? Así, al menos, contratando a los parados de la zona, se les resarciría en parte (sin duda pequeña) de la catástrofe que les ha caído encima. Pero, en vez de usar el sentido común, el Gobierno parece optar por un golpe efectista que sirva, de paso, para lavar la mala imagen antiecológica que tienen los ejércitos: campos de tiro y maniobras navales en El Retín (Cádiz), playas ocupadas en El Puerto de Santa María y Rota (vertido de petróleo del "J.P. Bobo"), radares y carreteras en los parques de Sierra Nevada y Los Alcornocales, etc. Algunos pensábamos que el Gobierno no optaría por el ejército, ya que esto significaría admitir públicamente una situación de máxima necesidad y alarma social, de descontrol y fracaso de la Administración. Sin embargo, parece que el caso del vertido va a militarizarse. No cabíamos en casa y parió la abuela. Mil desempleados de la zona contratados a 8.000 pesetas diarias cada uno durante cuatro meses suman 6.400 millones, a lo que habría que añadir el coste de la tecnología, los materiales, los equipos personales y las infraestructuras necesarias. ¿Es que el Gobierno y la Junta no poseen esos medios materiales y económicos? ¿Es definitivo el desastre? Por otra parte, ¿qué sabe el ejército de vertidos tóxicos y de ecología? ¿No sería más lógico que la limpieza quedara en todo momento bajo el control de la Consejería y del Ministerio de Medio Ambiente? Quizá la única ventaja de meter al ejército en Doñana, aparte del discutible ahorro económico, sea que un soldado accidentado por contaminación tóxica valdría (social y presupuestariamente) menos que un desempleado de la zona.- Cristóbal Orellana González. Miembro de la CEPA. Jerez de la Frontera (Cádiz).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de mayo de 1998