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REVISTA DE PRENSA

Lazos con el Ulster

Londres,

En el acuerdo de paz que se vota mañana, los irlandeses aceptarán solemnemente, y por primera vez, que la soberanía del Ulster no puede ser transferida sin el consentimiento de la mayoría del pueblo. Los grupos marginales que lo rechazan se verán más aislados que nunca y carecerán de la legitimidad que ha favorecido hasta ahora el que el IRA pudiera ver engrosadas sus filas. Esta aceptación del derecho de la mayoría a decidir, independientemente de sus creencias, es una cuestión clave para la causa unionista. Los unionistas no pueden permitirse decir que el voto del viernes no valdrá si no es mayoritario en las dos comunidades. Si se dice eso, no se puede esperar que la minoría nacionalista vaya a respetar la decisión mayoritaria de mantener la unión. (...)

Por primera vez en 24 años, Irlanda del Norte será gobernada por sus representantes electos, aunque eso despierte los temores de muchos unionistas. El acuerdo no otorga poderes a Dublín sobre Irlanda del Norte, como algunos de ellos creen, pero tampoco desmantela el Royal Ulster Constabulary. (...)

Como balance, la esperanza de alcanzar la paz pesa más que los peligros que puedan derivarse del acuerdo. Difícilmente pueden los unionistas entrever un futuro peor si votan negativamente. Si, por el contrario, votan sí, no es que vayan a tener completa seguridad sobre todo, pero sus posibilidades serían notablemente mayores.

21 de mayo

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de mayo de 1998