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Euforia blanquiazul por el ascenso del Alavés a Primera División 42 años después

Casi medio siglo después, el Alavés vuelve a ser un equipo de Primera división. El club vitoriano culminó su extraordinaria campaña con una goleada ante el Rayo Vallecano (3-0). Un triunfo que se celebró en presencia de sus aficionados, en un repleto campo de Mendizorroza. La fiesta ya estaba preparada, gracias a la derrota la víspera del Las Palmas, que había puesto en bandeja el ascenso: sólo se necesitaban tres puntos, una victoria. En el instante en que se terminó el partido, cientos de seguidores albiazules saltaron al césped para festejarlo, la plantilla procedió a la obligada ducha masiva en los vestuarios. La euforia del momento llevó a que la mayor parte de los jugadores salieran del vestuario con la cabeza rapada. Era el comienzo de la fiesta babazorra que continuaría por la noche, de cena. El Restaurante Zaldiaran de Vitoria congregó entre los futbolistas, los técnicos, la directiva y autoridades, hasta 140 personas en total. "Vitoria ya era una ciudad maravillosa y ahora tiene la guinda", comentó Gonzalo Antón, vicepresidente del club, pocos minutos después de consumarse el ascenso. La afición -varios miles-, ilusionada con el ascenso y ansiosa por consolidar la segunda plaza de la división de plata, saltó a las calles de Vitoria y continuó la juerga hasta altas horas de la madrugada. Los festejos seguirán hoy. A las ocho y media de la tarde se ha convocado a toda la afición en la plaza de la Virgen Blanca para homenajear al Alavés. Un recibimiento que sigue la tradición, tal y como sucedió en 1954, año del último ascenso a Primera división del Deportivo Alavés.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de mayo de 1998