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Zaplana aceptó la dimisión de Cartagena "en beneficio de la imagen de la Comunidad"

El presidente de la Generalitat, Eduardo Zaplana, explicó ayer en las Cortes que aceptó la dimisión de su consejero de Obras Públicas, Luis Fernando Cartagena, supuestamente implicado en un delito fiscal, porque era "lo más conveniente para la imagen de la Comunidad Valenciana, la Generalitat y la clase política". Socialistas y Esquerra Unida interpelaron al presidente por las causas de la dimisión. El socialista Antonio Moreno, y Glòria Marcos, de EU-EV, relacionaron la dimisión del consejero con el rosario de escándalos que afectan al PP en la comarca de La Vega Baja.

Eduardo Zaplana fue breve y no quiso abundar en demasiados detalles sobre las circunstancias que provocaron la dimisión de su consejero. El presidente insistió en que el propio Cartagena ya había explicado su situación en dos ocasiones antes de dimitir y que ésta era la segunda vez que lo hacía él. Además indicó que el consejero de Presidencia, José Joaquín Ripoll, volverá a hacerlo en una próxima ocasión. Los portavoces socialista y de Esquerra Unida-Els Verds, Antonio Moreno y Glòria Marcos, respectivamente, aprovecharon sus intervenciones para utilizar la dimisión de Cartagena como un trampolín para repasar todos los asuntos de presuntas irregularidades cometidas por cargos del PP. Antonio Moreno indicó que la dimisión del director general de Transportes Claudio Solano, la construcción del chalé del consejero Diego Such, los votos comprados en el municipio de Dolores, la denuncia de un presunto delito de cohecho en Orihuela y la dimisión del director general de Interior José López Garrido tenían "un hilo conductor; todo ocurre en la misma zona y en el mismo partido". Moreno acusó a Zaplana de mirar hacia otro lado y amenazar a todo el que se mueva. El socialista recriminó al presidente de la Generalitat que, a pesar de todo lo que había prometido, se había instalado en la falsedad y el tráfico de influencias. Zaplana acusó a los socialistas de acudir al debate parlamentario "sin un solo dato" y con una doble moral. El presidente puso como ejemplo el apoyo de los socialistas al ex ministro José Barrionuevo y recalcó: "Vamos a resistir lo que tengamos que resistir, porque de nuestra parte está la verdad". La portavoz de EU-EV, Glòria Marcos, explicó que su partido no tenía más remedio que "suponer la relación entre la dimisión de Cartagena y la cadena de escándalos". Una cadena que incluyó la contratación del cuñado de Zaplana, la ocultación de los contratos firmados por Canal 9 y hasta la afición de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, por llenar de farolas la ciudad. Marcos recriminó a Zaplana que no tenía ninguna voluntad de cambiar este tipo de actitudes. El presidente de la Generalitat acusó a Esquerra Unida de reducir todo su discurso de regeneración de la izquierda a "intentar que vuelvan los que los ciudadanos dijeron que se tenían que ir". Eduardo Zaplana insistió durante sus alocuciones en que hay dos clases de políticos: "los que generan empleo, infraestructuras y bienestar y los que demostraron su ineficacia". El debate entre el presidente y los dos portavoces de la oposición se realizó en un tono acalorado. Un tono muy distinto al utilizado por el portavoz popular, Fernando Castelló, que interrogó al presidente por sus viajes al extranjero. Zaplana indicó que había una actitud "acomodaticia" y que él ejerce la actividad exterior sin complejos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de mayo de 1998

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