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Reportaje:GIMNASIA

Sólo falta el oro olímpico

Carballo, campeón de Europa en barra, y Vivó, bronce en paralelas

Jesús Carballo ya había saboreado las mieles del título mundial en Puerto Rico, 1996, y ayer añadió las del europeo en los campeonatos de San Petersburgo (Rusia). Desde 1957 en que Joaquín Blume ganó el concurso general, ningún gimnasta español se había subido a lo más alto del podio en la competición continental. El madrileño lo consiguió ayer nuevamente en su gran prueba, la barra fija, cuyo entorchado mundial se le escapó sólo por 25 milésimas el año pasado, en Lausana. Ya sólo le falta el título olímpico en los Juegos de Sydney 2000. Ayer, no falló en el movimiento que le costó la caída en Atlanta 96, y tampoco en la salida que no clavó en 1997 y le supuso la pérdida del oro. Estuvo imperial. Fueron 40 segundos de ejercicio, el nuevo que acababa de estrenar en Vancouver, en la última prueba de la Copa del Mundo. Más intenso todavía, con tres grandes dificultades, entre sueltas de la barra y giros a una sola mano. En la ciudad canadiense le salió perfecto y ayer lo repitió. Hasta finales de noviembre no cumplirá los 22 años, pero Carballo está en plena madurez gimnástica. Si no falla, su perfección y dificultad técnica le hacen imparable. Ha conseguido que no se dude de los jueces.

Salía ya con la mejor nota en la jornada final por aparatos, pero hasta el final del ejercicio nunca se puede decir nada en gimnasia. El día anterior, en el concurso general, el ruso Alexei Nemov había echado por la borda todas sus opciones de subir a lo más alto del podio, al caerse de la barra. Y ayer mismo, el finlandés Jani Tanskanen, el que precisamente le quitó el oro a Carballo en los Mundiales de 1997, se fue al suelo cuando arriesgaba presionado por el gran ejercicio del español.

Carballo, nada más terminar, hizo un gesto significativo de satisfacción con el puño cuando su seriedad, admirable tanto para la victoria como para la derrota, es algo típico de su carácter. Sabía que no se le podía escapar ya un título que le faltaba en su palmarés. Con 9,650 puntos fue inalcanzable para otro finlandés, Jari Monkkonen, 9,537, y el alemán de origen ruso Dimitri Nonin, 9,462. «Nunca había ganado un título de Europa y me hacía mucha ilusión», comentó.

Sólo pudo ser sexto en el concurso general el sábado -aunque primero de los no rusos o ex rusos-, porque volvieron a pasarle factura sus problemas de rodillas. Cuarto tras la puntuación del concurso por equipos, fue una lástima que no pudiera superar a rivales inferiores. Pero el salto o el suelo, especialmente, acaban siendo un suplicio para él y limitando sus opciones. No le impedirán, sin embargo, ganar también la barra fija de la Copa del Mundo el 30 de mayo en la final de Sabae (Japón).

Progreso español

Pero no sólo Carballo brilló en San Petersburgo. La gimnasia masculina española continuó su progreso. El equipo fue sexto -frente al noveno de 1996- y Andreu Vivó consiguió con 9,300 puntos la medalla de bronce en las paralelas, aparato en el que no pudo ser finalista Carballo esta vez. Sólo le superó el campeón absoluto, el ruso Alexei Bondarenko, 9,500, y el especialista esloveno Mitjka Petkovsek, por sólo 37 milésimas. Y lo que es más importante, el futuro es muy halagüeño. En los campeonatos júnior, donde el equipo fue cuarto el jueves, Gervasio Deferr, la bomba más joven, ganó también ayer en suelo. Y no sólo eso: fue cuarto en anillas, quinto en salto -donde también era favorito, pues es un auténtico especialista acrobático-, y sexto en paralelas. Y aún más: Oriol Combarros se subió también al podio, con un bronce en caballo con arcos, y Manuel Carballo, el hermano menor de Jesús -y el que según todas las fuentes tiene un mayor porvenir, aunque también participó el otro hermano, Javier-, quedó cuarto en barra, el aparato familiar .

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de abril de 1998