La chica ya es guerrera

Ningún personaje de las fiestas de Moros y Cristianos de Alcoy ha despertado tanto revuelo como Nuria Martínez. La joven alcoyana, de 26 años, fue el punto de mira más retratado durante la entrada o desfile del ejército cristiano que tuvo lugar ayer en Alcoy. Era la primera vez que una mujer participaba en este acto como fester -en este caso festera- de pleno derecho y ponía punto y aparte a la centenaria tradición de las fiestas de Alcoy que restringen este privilegio a los hombres. Ayer Nuria no desfiló como una pieza más de los boatos y acompañamientos en los que sí que participan las mujeres en Alcoy. Salió con sus compañeros de la filà Alcodianos, con el mismo atuendo que los hombres: la capa, el casco y con el arma al hombro. Se hacía difícil reconocerla. Por su aspecto no destacaba entre sus compañeros, pero estaba ahí y todas las miradas se tornaban en su búsqueda. Al paso por la puerta del Ayuntamiento Nuria Martínez recibió una inyección de moral. El alcalde de Alcoy, Josep Sanus, y Adolfo Seguí, presidente de la Asociación de San Jorge, que es la máxima entidad festera local, le manifestaron su apoyo con un abrazo. "Ha sido un detalle muy gratificante y que me ha dado ánimo para continuar", explicaba Nuria. "He pasado unos días de gran tensión. La filà, la familia, los amigos y los medios de comunicación. Todos han estado muy encima de mí últimamente. No ha sido nada fácil". El momento fue inmortalizado, según sus compañeros, en demasía. Hasta que concluyó el trayecto de la entrada cristiana las cámaras llegaron a convertirse en un complemento más del desfile junto a la festera. "Este año a nosotros no nos han hecho ninguna foto. Nuria se las ha llevado todas", se quejaba un alcodiano. Al finalizar la entrada la debutante estaba satisfecha pero con escasas ganas de hablar sobre el asunto. "Me lo he pasado bien pero con un poco de nervios al principio". Se refería al momento poco después de empezar el desfile por la calle de San Nicolás. Su presencia dio pie a una pitada entre el público que quería evidenciar su rechazo a la participación de la mujer en la fiesta como lo hacen ellos. "Estábamos preocupados por si la cosa iba a más, pero enseguida la gente reaccionó bien. Dejaron de silbar y la han aplaudido hasta el final", decía un compañero de filà. La joven hubiera preferido que su historia hubiera pasado desapercibida. "No soy ninguna heroína. Yo hago esto porque me gustan las fiestas y quiero disfrutarlas".` Ésta fue la razón que llevó a Nuria Martínez a creuar (apuntarse) con la filà Alcodianos. Su deseo se cumplió la tarde del pasado 14 de junio. Ese día obtuvo, con 32 votos a favor, 20 en contra, uno nulo y una abstención de miembros de esta filà, la autorización para formar parte de ella y poder disfrutar de los mismos derechos que los hombres, previo pago de la fulla o cuota anual para cubrir los gastos. Los festers, todos ellos hombres, de cada una de las 28 filaes de Alcoy pagan entre 50.000 y 200.000 pesetas, según los casos. Esta aportación incluye poder vestir el atuendo de la filà los días de fiesta, participar en todos sus actos, disfrutar del local, sus almuerzos, cenas, comidas... A la mujer le ha tocado representar el papel más injusto en las fiestas de Alcoy. Si quiere participar ha de correr con el gasto de los cada vez más caros boatos de acompañamiento de los cargos de la fiesta. Y si no participa se encarga de que su novio, marido o hijo salga a la fiesta impecable. Éste es el lugar más adecuado, en opinión de los fundamentalistas de la fiesta alcoyana. Nuria ha topado con alguno de ellos y ha vivido alguna situación tensa por su condición de mujer. El pasado 23 de enero vio como parte de los socios de la filà Alcodianos abandonó el local ante su presencia con tres amigas. El hecho, que pudo haber sido una simple anécdota, concluyó con la dimisión del primer tro, o representante de la filà. Se cuestionó a la chica que no había cumplido las normas que obligan a notificar previamente a los invitados, cosa que ella aseguró haber cumplido.

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