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Reportaje:

Asesinatos en el desierto mexicano

Al menos 70 mujeres han sido violadas y asesinadas en los últimos cinco años en Ciudad Juárez

Ciudad Juárez es una ciudad mexicana repleta de fábricas al sureste del desierto, y donde al frente de la mayoría de las cadenas de montaje se encuentran mujeres. Desde hace tiempo, se especula con que uno o quizá varios maniacos sexuales merodean por los burdeles donde los obreros acuden después del trabajo para olvidarse de todo. Al menos 70 mujeres, muchas de ellas trabajadoras industriales, han sido violadas, asesinadas y sus cuerpos arrojados al desierto de Chihuahua, en una matanza que dura ya cinco años y que probablemente pase a ser el asesinato en serie más sangriento de América del Norte. Dos veces en los dos últimos años, las autoridades acusaron de asesinato múltiple a distintos sospechosos. Y declararon el problema resuelto. Pero las mujeres de Juárez seguían muriendo.

En lo que va de año, una docena de cuerpos han sido desenterrados de entre los cactus. El jueves, el cadáver aún por identificar de una adolescente apareció bajo las vías del tren. La desaparición de otras cinco mujeres ha sido denunciada desde enero.

Estos asesinatos han sacado a la luz no sólo las pésimas condiciones de vida de unas trabajadoras que apenas cobran quinientas pesetas a la hora. Grupos feministas y miembros del Congreso federal creen que la violencia contra las mujeres es alimentada por reacciones machistas y ponen de relieve que la investigación oficial de los asesinatos está tropezando con términos como mala administración o machismo. "Juárez es el lugar perfecto para matar a una mujer porque es seguro que nadie te acusará de ello", dijo la semana pasada Astrid González Dávila, fundadora del Comité Ciudadano Contra la Vio lencia, un grupo que trabaja con los familiares de las víctimas.

El Gobierno señaló hace unos días que 95 mujeres ha bían sido asesinadas en esta ciudad de un millón de habitantes en los últimos cinco años; los grupos feministas denuncian 118 muertes. Los cuerpos de 70 de ellas habían sido arrojados en medio del desierto o en las cunetas de las carreteras. Mientras tanto, los asesinatos se han convertido en un escándalo nacional. Y la presión para que se realice una investigación a fondo está recayendo sobre el gobernador de, Chihuahua, Francisco Barrio. En una entrevista, Barrio afirmó. que el índice de asesinatos de mujeres no era más alto en Juárez que en otras ciudades mexicanas. El gobernador defendió la investigación de los asesinatos aseverando: "Está muy bien llevada". Pero diversas congresistas que viajaron a Juárez en febrero para contrastar lo que estaba ocurriendo allí no se muestran de acuerdo con esa afirmación. "Esta investigación nos ha dejado muy mal sabor de boca", dijo la congresista Laura Itzel. La primera vez que los asesinatos atrajeron la atención fue en 1993, cuando el gobernador Óscar Maynes informó de que todas las víctimas eran jóvenes pobres además de ser esbeltas y de pelo largo negro. Entonces trató de convencer a las autoridades del Estado de Chihuahua de que existía un asesino en serie aunque estaba siendo ignorado.

''Las autoridades se mostraron indiferentés", afirmó Irma Pérez, la madre de una dependienta de 20 años que fue asesinada en 1985. Durante la misma época en la que la hija de la señora Pérez fue asesinada, otros ocho cuerpos fueron encontrados en el desierto y el pueblo empezó a clamar por una acción policial.

En ese contexto, en octubre de 1995, Sharif Sharif, un químico egipcio, fue detenido después de que una prostituta le acusara de violarla en su casa en Juárez, La policía descubrió que antes de que se mudara a Juárez en 1994, Sharif había sido condenado por dos asaltos sexuales en Florida en la década de los ochenta. Entonces, la policía anunció que el asesino de Juárez había sido encontrado. Y acusaron a Sharif del asesinato de seis mujeres. Pero en 1986 un juez desestimó los cargos. El día que Sharif dejaba, la cárcel, le acusaron del asesinato de otra mujer. Pero los asesinatos continuaron.

En abril de 1996, la policía detuvo a cerca de 2,00 hombres en una redada en bares nocturnos. Entre ellos se encontraba Sergio Armendáriz, un guarda de un club nocturno, de 28 años de edad, que, junto a otros jóvenes, fue acusado de asesinar a 17 mujeres. Pero desde la detención de Armendáriz, otros nuve cuerpos .de mujeres violadas han aparecido abandonados en el desierto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de abril de 1998