CAMINO DE LA COPA DE EUROPA

¿Dónde está Neynckes?

Toni Grande le abrazó nada más terminar el partido, pero él se escabulló del abrazo y de la fiesta. Se metió en cuanto pudo en el túnel de vestuarios y pasó sin mirar a los periodistas que presenciaban cómo Lorenzo Sanz se abrazaba llorando a Roberto Carlos. El Madrid estaba en la final, pero Jupp Heynckes parecía lejos de ella.Sólo habló cuando no tuvo más remedio: en la conferencia oficial programada por la UEFA. Ni tan siquiera en una ocasión tan especial como esta hizo una concesión a la prensa de la que llevaba varios meses alejada. Dice que son los periodistas quienes cuestionan su futuro en el Madrid. Por eso ha decidido ofrecer sólo dos conferencias de prensa a la semana y nada más. Combate su crisis en el Madrid con un aislamiento voluntario.

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Tras resolver rápidamente las explicaciones a la prensa sobre el partido ante el Borussia, en las que habló del sacrificio de su equipo y se negó a contestar sobre cuál será su futuro -"No hablo de cuestiones extradeportivas"-, Heynckes se subió al autobús. Desde allí observó con la mirada perdida a sus jugadores rodeados de periodistas y vio cómo los directivos se abrazaban. Nadie se acordaba de él. Pero él tampoco buscaba a nadie.

En el aeropuerto de Colonia, desde donde partió el Madrid camino de Barajas, Heyrickes se refúgió de nuevo. Esta vez escogió una esquina de la sala de espera. Desde allí pudo ver cómo un grupo de jugadores descubría entre el público a Javier Clemente, que viajaba con ellos de regreso a España.

Los futbolistas se reunieron alrededor del seleccionador para hablar del partido y del Juventus. Clemente se sentó en primera clase del avión junto a Angel María Villar, presidente de la federación, y la directiva del Madrid. En preferente iban algunos jugadores y en primera fila de la zona reservada a los aficionados, el club guardó un asiento para Jupp Heynckes. La directiva del Madrid no ha variado su opinión sobre el técnico. Para la junta su crédito está acabado aunque el equipo gane la final.

Los jugadores sólo se acordaron de Heyrickes cuando un utillero les dijo: "De parte del míster entrenamiento mañana a las cinco". "Con estar el 20 de mayo en Amsterdam vale. A ver si le convencemos de no entrenar". Al final se salieron con la suya.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 16 de abril de 1998.

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