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La caída de la Bolsa y el yen llevan la economía japonesa a la recesión

La economía japonesa, la segunda del mundo tras la estadounidense, emite señales cada vez más inquietantes. La divisa nipona, el yen, se desplomaba ayer hasta 135 por dólar, el nivel más bajo desde hace más de seis años, y el índice Nikkei de la Bolsa de Tokio acumuló un 1,18% de caída al 3,32% del día anterior. La chispa que provocó el incendio la lanzó la agencia estadounidense de análisis Moody's, uno de los gurús colectivos cuyas opiniones son escrutadas con lupa por grandes inversores y fondos de colocación de dinero.

Moody's publicó en Nueva York una nota de folio y medio en la que asegura que las perspectivas de crecimiento de la economía japonesa han pasado, en opinión de sus expertos, de "estables" a "negativas". La economía japonesa, según muchos observadores, está a un paso de la recesión, de empezar a perder tamaño, en vez de ganarlo. Cada vez es más patente que Japón no podrá jugar el papel de locomotora, que le demandaban los países occidentales, para ayudar a sus vecinos del sureste de Asia a superar la crisis. Su demanda interna se desploma y las poderosas entidades financieras atraviesan una situación frágil por la acumulación de impagados, quiebras y escándalos de corrupción. Moody's admite que la economía nipona cuenta con algunos "puntos fuertes", pero subraya que el Gobierno ha sido incapaz "desde comienzos de los noventa" de aplicar una política que garantice el crecimiento. Mientras, en Londres, durante la primera jornada de la cumbre euroasiática, los 15 países de la UE, con el británico Tony Blair a la cabeza, ofrecían a los países asiáticos amistad duradera, buenas palabras y un fondo de asistencia técnica puramente simbólico, de 3.875 millones de pesetas. El primer ministro japonés, Ryutaro Hashimoto, aseguró a sus anfitriones europeos: "Las actuales dificultades pasarán".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de abril de 1998

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