Entrevista:

"Con los bebés, lo primero es el amor, y lo segundo, establecer los Iímites"

Cada recién nacido aparece todavía ante el mundo como un enigma. Padres y pediatras se enfrentan a él como a una caja misteriosa que puede resultar en el futuro un cofre mágico. El pediatra de Boston Berry Brazelton, conocido internacional mente como el creador de la escala Brazelton, que valora e comportamiento neonatal, ha participado recientemente en Barcelona en las V Jornadas Internacionales de la Fundación ANNE, dedicadas a la atención de niños con necesidades especiales. Fundador del Hospital de Niños de Boston de la Child Development Unit y del Brazelton Center para niños y padres, cree que cada recién nacido, sano o enfermo posee un singular umbral sensorial complejamente capacitado para sentir empatía con sus padres a través del afecto. Para este pediatra humanista, encontrar ese umbral personalísimo del recién nacido y respetarlo es el difícil reto de padres y pediatras.Pregunta. Según su teoría del umbral para acceder a la comunicación con el bebé, y utilizando la metáfora de la caverna de Platón, podríamos imaginar que los padres son los portadores de una luz comunicativa hacia el bebé, pero también podría ser al revés.

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Respuesta. Son los dos quienes han de recorrer el camino y encontrar una adaptación mutua. Hay que reconocer el umbral del bebé, su límite, porque si hay sobrecarga de estímulos o al revés, falta de ellos, puede originarse un bloqueo e interpretarse como falta de respuestas del niño lo que sólo es una falta de sintonía o incluso una "habituación" a estímulos que le desagradan. Hay que aprovechar lo positivo de cada uno.

P. Pero ¿cómo hallarán los padres ese umbral si es singular para cada recién nacido?

R. ¡Oh!, no es difícil, aunque se conoce poco. Hay que fijarse en sus reacciones para reconocer el estado del niño, observando su cara y confiando en la fuerza que tienen los padres para salir de esa caverna que antes mencionábamos. Los médicos deben enseñar a la madre a observar no sólo el cuerpo aislado, sino todo el entorno, porque la conducta del bebé es su lenguaje, y de entender ese lenguaje dependerá en gran parte la relación futura.

P. Usted piensa que en los primeros meses de vida hay una buena oportunidad para prevenir problemas. Los padres normalmente se preguntan si deben satisfacer todos los deseos de los bebés para hacerles felices.

R. Si a los niños se les da todo lo que quieren llega un momento en que ya no saben, ,precisamente, lo que quieren. Establecer los límites es la segunda tarea más importante de los padres. La primera es el amor. Una buena compensación de la autodisciplina está en la aceptación del otro, de su afecto y de sus límites en las primeras etapas de la vida.

P. Los investigadores sitúan los factores de riesgo de la madre durante el embarazo, en el parto y en el posparto como una influencia importante en el desarrollo del niño.

R. No conocemos exactamente cómo pueden influir en la conducta intrauterina determinados problemas de la madre, aunque sí pueden aparecer,claramente consecuencias negativas, por ejemplo, a una nutrición deficiente durante el embarazo. Es más difícil determinar las respuestas del bebé a la ansiedad y la depresión materna durante la gestación y en el posparto. Pero también puede ser al revés. Actualmente se estudia si hay más depresiones posparto en madres de hijos irritables. Lo normal es que sea un comportamiento ínteractivo. En una familia en la que el niño llora a todas horas, los padres se alteran muchísimo...

P. ¿Los bebés hiperactivos que usted menciona requieren cuidados especiales?

R. Éste es un problema que necesita mucha atención. Hay que observar, en primer lugar, si se trata de un niño difícil pero activo, o bien si tiene dificultades internas diagnosticables para controlarse. Se trata de observar si puede aprender a parar por sí solo o bien sigue adelante sin hacer caso de nuestras llamadas. Entonces es que tiene demasiado caos para ser sensible. Hay que enseñarle los límites y cómo interiorizarlos, pero esto requiere sobre todo dos cosas: parar el movimiento y prestar atención.

P. ¿Qué consecuencias conlleva la edad cada vez más madura de las madres?

R. Es un fenómeno que asusta con vistas al bebé, porque el buen estado de la placenta es básico para garantizarle un hábitat óptimo. Pueden darse fenómenos como el bajo peso del recién nacido y hay que tener cuidado, sobre todo en mujeres que están llegando o sobrepasan los 40 años. Éstas tienen mucho estrés durante la. maternidad. La mayoría son muy listas y desean ser perfectas. Pero lo cierto es que no existe la madre perfecta.

P. ¿Está cambiando el papel masculino?

R. Creo que sí, al menos en Estados Unidos. Cuanto más involucrado está el padre, más apoyo recibirán la madre y el niño, y la sociedad tendrá más en cuenta los problemas de la familia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 22 de marzo de 1998.

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