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TRIBUNA

El Racing mereció más

Excesiva distancia. En defensa, el Barcelona tenía muchos problemas: individualmente sus hombres eran superados con relativa facilidad y colectivamente su presión era débil. Cuando perdía el balón, el repliegue era lento y las ayudas defensivas llegaban tarde por la excesiva distancia entre las líneas.Con decisión. Así empezó el Racing. No se encerró y buscó la lucha lejos de su área. Recuperaba el balón y salía con velocidad aprovechando los espacios y la descolocación azulgrana. El gol le dio prudencia sin renunciar a las contras. Actuó con firmeza y no tuvo problemas para anular la creatividad del rival.

Sólo por dentro. El Barça combinaba bien hasta las cercanías del área, pero su obsesión en penetrar por el centro no le permitió gozar de claras oportunidades. El equipo azulgrana durante el primer tiempo acusó la escasa participación de Rivaldo, los errores en el pase de Giovanni y la falta de llegada de Óscar.

Desquiciado. Al Racing le faltó paciencia en el segundo tiempo. Cedió al impulso de ampliar el marcador y perdió rigor defensivo. La distancia entre las dos líneas se amplió y dejó que Rivaldo adquiriese protagonismo. Terminó desquiciado. Mereció mejor suerte.

Más espacios. Van Gaal sustituyó a Giovanni por Reiziger, poniendo a éste en la defensa y subiendo a Sergi al medio campo a una posición indefinida, pero con clara proyección ofensiva. Con la entrada de Ciric, Figo se fue a la banda izquierda y el Barça ganó en amplitud. Rivaldo pasó a la media punta, donde se encuentra más a gusto y adquiere más protagonismo por su mayor relación con el balón. Con las nuevas posiciones hubo más espacios, muy bien aprovechados por Rivaldo y Anderson.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de marzo de 1998