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Editorial:

Esas cosas

ESAS COSAS, los desatinos de los servicios secretos, pasan. Pero al Mosad israelí últimamente le ocurren con demasiada frecuencia, y además en países amigos. Resulta inaceptable que el Mosad se aproveche de los países que cooperan con Israel -llámense Suiza o Jordania- para llevar a cabo operaciones que violan las leyes de tales Estados. Pues los fiascos del Instituto de Información y Deberes Especiales de Israel no sólo manchan la imagen de un servicio hasta ahora temido y reputado por su infalibilidad, sino que pueden acabar por reducir significativamente su operatividad.Las disculpas a Suiza por el fiasco de una operación que Berna calificó como "ataque a la soberanía de Suiza y a las leyes internacionales" e Israel como un mero "accidente de trabajo" han sido demasiado diplomáticas. Fueron finalmente transmitidas ayer a través del Ministerio israelí de Asuntos Exteriores, y no del primer ministro, responsable político último del Mosad, cuyo jefe visible, el general Dany Yatom, ha tenido que dimitir por esta cadena de fallos. Las autoridades helvéticas han tardado quizá demasiado en dar cuenta pública de la detención de cinco israelíes y la posterior retención de uno de ellos, y la fiscalía de esa nación ni siquiera ha llegado a explicar cuál era realmente el verdadero objetivo de la misión del Mosad en una residencia particular en Berna.

El Mosad está demostrando que falla. El anterior fiasco conocido involucró a unos agentes con pasaporte canadiense en el fallido asesinato en Ammán de Jaled Meshal, dirigente del movimiento islámico Hamás, lo que causó una fuerte tensión con Israel por parte de Jordania y Canadá. Si así se porta el Mosad en territorio amigo, ¿qué no hará en tierras de los que considera enemigos?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de febrero de 1998