JUEGOS OLÍMPICOS DE INVIERNO

Maier derriba a Tomba

El nuevo 'rey' austriaco ganó en el gigante su segundo oro y el italiano se cayó

Hermann Maier es el nuevo rey. El italiano Alberto Tomba se cayó en la décima puerta de la primera manga del gigante y dejó el trono del esquí alpino definitivamente al austriaco. "Los 31 años que tengo... ", dijo La Bomba con su gracejo habitual y de forma muy significativa para explicar su caída. Herminator, aunque no le gusta que le llamen como un monstruo porque se considera muy humano, ha llegado a la cumbre un poco tarde, a los 25, pero su reino puede durar bastante tiempo. Ayer, manejó las dos mangas con una autoridad absoluta, la que sólo poseen los tocados por el aura de la genialidad.

Maier llega con cuatro años de retraso, esa es la única diferencia. Tomba irrumpió como un huracán en el Olimpo hace diez años, en los Juegos de Calgary 88, donde ganó sus dos primeras medallas de oro en el eslalon y el gigante. Tenía 21. Maier, de vocación tardía en la élite por el tiempo perdido en su país al no ser descubierto por la federación, también se diferencia de Tomba en que no ha esperado a la gran ocasión, los Juegos Olímpicos, para asombrar. Lo viene haciendo toda la temporada, su primera gran temporada. Y al contrario de otros esquiadores a los que les va bien el circuito de pruebas de la Copa del Mundo, pero luego les puede la presión de una competición única, Maier carga con todo. Incluso con la espeluznante caída que sufrió en el descenso, con un vuelo de más de 100 metros, caída, revolcones y dos vallas de seguridad arrancadas. También en eso ganó la medalla de oro olímpica de saltos sin trampolín. Quizá. se la den. Y si superó aquello, puede con todo.

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Otro austriaco, Stefan Eberharter, que ha resucitado esta temporada, y el prodigio de técnica suizo Michel von Gruenigen, oscurecido ahora por Maier, ganaron la plata y el bronce. La segunda manga desastrosa de otro austriaco, Christian Mayer (segundo en la primera) impidió el triplete del país rey masculino. Y fue un premio para el ya laureado Von Gruenigen en Mundiales y Copa del Mundo, al que le faltaba esta medalla olímpica. Sólo por dos centésimas apeó del podio a un austriaco más, Hans Knauss.

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