Apuntarse a un bombardeo
Es muy de agradecer su editorial del día 11, en el que, respecto a la crisis del golfo Pérsico, plantean la necesidad de agotar todas las vías posibles de diálogo y cuestionan el uso de las bases españolas en posibles ataques contra Irak. Pero, según parece, este deseo está ya en trance de no cumplirse, porque, en caso de localizarse la intervención, nos haríamos solidarios con nuestros socios, según ha declarado el señor presidente del Gobierno.Aparte de los innumerables argumentos para evitar el uso de la fuerza, que traería grandes desequilibrios, el más importante sería la pérdida de vidas humanas inocentes, según apuntaban ustedes también. Esta razón, de una ética elemental, y más para los occidentales, que tenemos como valor supremo la vida humana, debería bastar para pensar con auténtico sentido de responsabilidad y que no volviera a salir del suelo español ni un solo B-52 capaz de masacrar en un búnker de Bagdad a cientos de mujeres y niños.
¿Qué razones podrán esgrimir los políticos y las personas que hacen constantes declaraciones y manifestaciones en contra de la violencia si luego "se apuntan a un bombardeo"?.-


























































