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5.000 taxistas siembran el caos en Madrid y bloquean Barajas durante dos horas

Madrid sufrió ayer durante siete horas y media la ira de los taxistas. Unos 5.000 conductores, en una manifestación laboral convocada por la Federación Profesional del Taxi (agrupa a 4.500 de los 15.000 taxistas de la capital), sembraron el caos circulatorio en la ciudad y colapsaron los accesos al aeropuerto de Barajas. Los taxistas exigen al Ayuntamiento una reestructuración del sector, aumento de las tarifas, implantación de la tarjeta profesional para evitar el intrusismo y permiso para lucir publicidad en el exterior de sus vehículos. También rechazan el pago de 25 pesetas por utilizar el nuevo aparcamiento de Barajas.

El Ayuntamiento asegura que ya discutió en diciembre estos puntos con los taxistas. "No negociaré jamás bajo presión. Hacer una huelga de taxis y fastidiar a los madrileños, no teniendo razón, es injustificado. Si cediéramos, haríamos que los que también ejercen violencia ganen", afirmó desafiante el alcalde, José María Álvarez del Manzano, en Antena 3.

La protesta, de unos tres kilómetros de longitud y autorizada por la Delegación del Gobierno, arrancó a las 11.00 en Ventas y prosiguió, durante tres horas, por Alcalá, Manuel Becerra, Goya y Serrano. Vías adyacentes como Conde de Peñalver; Príncipe de Vergara, Claudio Coello o Velázquez también sufrieron el colapso circulatorio. Finalizada la marcha en Serrano a las 14.00, los taxistas persistieron en su protesta. Para ello se dividieron en tres frentes. El primero se encaminó a la Oficina Municipal del Taxi, en la calle de Vallehermoso. Allí, seis taxistas se encerraron para forzar la negociación con el Ayuntamiento. A las dos horas fueron desalojados y detenidos por agentes de policía. Como acciones de apoyo, una barrera de taxis cortó durante una hora la circulación en Vallehermoso y otros conductores provocaron cortes en los bulevares y lanzaron huevos a los colegas que no secundaron el paro.

PASA A LA PÁGINA 3

La Delegación del Gobierno quiere limitar la cifra de taxis que participen en manifestaciones

VIENE DE LA PÁGINA 1Un segundo grupo formado por pequeños comandos de cuatro o cinco vehículos, se diseminó por la ciudad y provocó por la tarde, según fuentes policiales, cortes circulatorios allí donde la presencia de agentes era escasa (Princesa y Eduardo Dato, por ejemplo). El tercer frente lo formaron unos 600 vehículos que, acabada la manifestación, se dirigieron al aeropuerto de Barajas. En su camino por la N-II, a baja velocidad, provocaron retenciones de hasta dos kilómetros.

Una vez en el aeródromo, cortaron los accesos y salidas, además de negarse a recoger pasajeros. El resultado fue que los taxis con pasajeros y los coches particulares se encontraron desde las 16.30 con los accesos taponados. Sus ocupantes tenían que bajar y, maleta en mano, dirigirse corriendo al aeropuerto. Y aquellos taxistas que se atrevían a recoger a viajeros eran insultados por sus compañeros e incluso bloqueados en su ruta, de forma que se les obligaba a vaciar sus vehículos. "Esto es una bestiada, no ven que puedo perder un negocio del que depende mucha gente", gritaba un ejecutivo que corría hacia el puente aéreo.

A las 17.00, la Delegación del Gobierno, ante el cariz que tomaba la protesta, puso en marcha a la policía. Los seis encerrados en la departamento municipal del taxi fueron detenidos y conducidos a la comisaría de Universidad, donde prestaron declaración. Paralelamente, unas quince furgonetas de antidisturbios se lanzaron hacia el aeropuerto. Despejaron el acceso principal a la N-II y custodiaron a los taxistas que recogían pasajeros. Los conductores, con todo, se mantuvieron firmes en el resto de accesos y no se marcharon hasta las 18.30, según ellos, porque el delegado del Gobierno, Pedro Núñez Morgades, había prometido interceder en el conflicto. Este anuncio no impidió que Núñez Morgades pidiese a sus servicios jurídicos un informe que determine si es posible limitar la cifra de taxis que participen en estas manifestaciones. Esta medida, que posiblemente sea dictada hoy mismo, tiene como objetivo limar el caos que puedan provovar las dos manifestaciones convocadas para los días 17 y 25 de este mes. La Delegación del Gobierno también avanzó que, tras recibir los informes policiales, abrirá expedientes sancionadores a los responsables de la protesta, de los que pueden derivar multas de hasta un millón de pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de febrero de 1998

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