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Por primera vez en el ejército fallece una mujer en acto de servicio

Susana Lázaro Filgueira, cabo del Ejército de Tierra, falleció ayer a consecuencia del impacto de una granada, que quedó incrustada en su cuerpo pero no explosionó, en la Academia de Infantería de Toledo. El accidente se produjo a las 14.00 horas en la zona de destrucción de empaques, cuando la víctima, especialista químico-artificiero, de 22 años y natural de Madrid, apilaba lanzagranadas C-90 ya utilizados, en compañía de un cabo primero mecánico especialista de armas, según informó el centro militar. La cabo Lázaro realizaba la última comprobación antes de destruirlos. En ese momento y por causas que serán investigadas, de uno de ellos salió proyectada una granada que le impactó en un costado causándole la muerte inmediata.La dirección de la academia ha abierto un investigación para determinar las causas del accidente, el primero en el que pierde la vida una mujer desde su incorporación como tropa profesional del Ejército. Según explicó el capitán Enrique Albarrán, responsable de comunicación de la academia, en la investigación se tendrá que determinar qué motivó el disparo de la granada, ya que "tienen una serie de seguros que hace imposible que se produzca el disparo sin accionar el mecanismo".

Desalojar el proyectil

El cadáver de la cabo permaneció en el lugar del suceso, el campo de maniobras de la academia, cerca de cinco horas hasta que un equipo de artificieros del Grupo de Desactivación de Explosivos de la Academia de Ingenieros de Hoyo de Manzanares (Madrid) pudo retirar la granada del cuerpo de la víctima y evitar así que pudiera explosionar con el movimiento.Susana Lázaro ingresó en las Fuerzas Armadas como militar de empleo de tropa profesional en mayo de 1996, incorporándose al Instituto Politécnico de Calatayud. Tres meses después, y una vez concluido el curso de especialización en explosivos, se trasladó a la academia de Toledo, donde recientemente había firmado un nuevo contrato de tres años. La capilla ardiente quedó instalada anoche en el centro militar por deseo de la familia de la joven. Sus padres, que residen en Getafe (Madrid) llegaron a la academia a las 17.30 de la tarde. La cabo fallecida fue destinada a la Academia de Toledo hace un año, junto con otra compañera del Cuerpo de Especialistas del Ejército de Tierra. Con esta muerte, se eleva a 16 el número de militares fallecidos en los últimos 14 años en accidentes ocurridos en instalaciones castrenses o en maniobras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de enero de 1998

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