Cartas al director
Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión

Tirón de orejas

Siempre he considerado que la principal diferencia de EL PAÍS con el resto de los diarios de tirada nacional era que, aunque uno pudiera estar más o menos de acuerdo con la línea editorial del periódico, no por ello dejaba de disfrutar de la calidad del mismo. En un caso muy extremo bastaría con saltarse los editoriales, porque en el resto sólo había lo que tenía que haber: información. También se podía destacar la escasa presencia de, llamémosles, "noticias tendenciosas" o publicadas con un cierto fin de crear opinión, y en las que algún que otro competidor es auténtico experto. Si hasta ahora he estado utilizando el tiempo pasado es porque no estoy muy seguro de que todo lo dicho se siga manteniendo en la actualidad; uno no sabe ya muy bien qué periódico está leyendo.Si me he decidido a escribir esto es porque no creo que sea una opinión personal: he comentado el tema con varias personas y muchos hemos coincidido en lo mismo. Nos encontramos con informaciones de importancia relativa (al menos para el resto de la prensa) cubiertas con un amplio despliegue tipográfico; esto se hace patente al tratar las desafortunadas decisiones del Gobierno con relación al Grupo PRISA; pero en mi, opinión esto es un error: la calidad de un periódico no debe verse afectada por asuntos concernientes a su empresa editorial. Tampoco quiero pensar en una selección interesada de las cartas al Director (una buena idea sería publi- Pasa a la página siguiente Viene de la página anterior

car ésta), pero se me hace difícil pensar que a la mayoría de los lectores no les importe o lo aprueben.

Las decisiones políticas que tome un Gobierno, por muy graves que sean -y muchas lo han sido-, deberán ser criticadas en las páginas de opinión, pero no tienen por qué afectar a otras secciones, monopolizando (aunque quizá esto, como otras cosas, tampoco sea un monopolio), hasta llegar a aburrir, las páginas de Comunicación con los temas que todos conocemos, pero que no afectan directamente al periódico, sino a inversiones de su empresa editorial. En mi opinión, resultaría interesante un análisis de la situación, porque si EL PAÍS sigue en esa dinámica, que ha sido a lo largo de su historia ajena a él, ¿qué periódico serio nos quedará? Confiemos en que no haya que esperar a las próximas elecciones para que este diario vuelva a ser lo que siempre fue; sería triste.-

Cuando un tema da mucho que hablar, lee todo lo que haya que decir.
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