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Cassinello invoca ante Garzón la pasividad francesa frente a ETA

El ex director del Cesid teniente general Emilio Alonso Manglano y el general de la Guardia Civil Andrés Cassinello negaron ayer ante el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón su implicación en el caso Oñederra, inscrito en la guerra sucia contra ETA., Cassinello entregó al juezun escrito de ocho folios en el que, entre otras cosas, rememora la pasividad de las autoridades francesas. "Quien ahora observe el presente y tanta conferencia interministerial no puede imaginar el pasado ( ... ). Una ETA libre y fuertemente asentada allí. Sus sistemas de apoyo, sus sangrientos comandos de liberados, su trama de financiación y de adquisición de armas y explosivos. Todo intacto, protegido, amparado por unas autoridades galas que continuaron concediendo estatuto de refugiado político a asesinos". Asimismo, invocó que tampoco se contó con la colaboración de los jueces españoles "frente a la entonces reticente y evasiva judicatura francesa". Manglano, Cassinello y Felipe Bayo, ex agente del cuartel de Intxaurrondo (San Sebastián) comparecieron en la Audiencia a requerimiento de la fiscalía, que reclamó una nueva convocatoria para convalidar las declaraciones que hicieron los tres en la fase de secreto sumarial, sin la presencia de sus abogados.

El teniente general Manglano reiteró que la abreviatura "pte" escrita sobre un informe en el que se anunciaban acciones de represalia contra etarras en el sur de Francia significaba, "pendiente" y no "Presidente". Manglano también explicó que no recordaba haber ordenado la confección del sello de los GAL, que según el ex jefe de la Agrupación Operativa del Cesid Juan Alberto Perote fue fabricado por ese

centro.

Lucha contra el terrorismo

El general de la Guardia Civil Andrés Cassinello se acogió a su derecho constitucional a no declarar ante Garzón, pero entregó al juez un escrito de ocho folios en el que, entre otras consideraciones sobre la lucha contra ETA, asegura que nunca recibió ni transmitió una orden ilícita a sus subordinados. "Lo otro, los datos que son objeto de su instrucción, quedan ya a medio camino entre el olvido y la confusión creada en mí por tanto dato contradictorio recibido durante los últimos años", añadió.Cassínello evoca los años de lucha contra el terrorismo en los que su tarea se resumía de esta manera: "Enterrar a nuestros muertos, pelear y buscar desesperadamente la paz". El general evoca las 817 víctimas de ETA y, entre ellas, a los 92 agentes asesinados de la comandancia de San Sebastián, y los entierros "entre la disciplina de los guardias compañeros y el dolor, expresado a gritos, de las viudas y sus hijos", junto al entonces ministro José Barrionuevo, "él a un lado del féretro y yo al otro".

Por su parte, el guardia Felipe Bayo afirmó que ni él ni ninguno de sus compañeros de Intxaurrondo participaron en secuestros o asesinatos. Bayo, que en el caso Lasa-Zabala ha reconocido que custodió a esos dos presuntos etarras en el Palacio de la Cumbre y ha implicado a sus superiores, dijo ayer que los atentados del sumario Oñaderra eran obra de "mercenarios".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de enero de 1998

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