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CARTAS AL DIRECTOR

La palabra y los hechos

Niños explotados, maltratados, tiroteados, sacrificados para extraerles órganos, muertos de miseria, hambre y enfermedades. Han sido las denuncias en el celebrado Día Mundial del Niño. Mientras, televisión y prensa mostraban imágenes de incivilización humana cometida hacia los seres más indefensos en otro lugar del mundo, y arropados por el clero: la fortuna más grande de este planeta, cabeza principal de la Iglesia anglicana, de orientación cristiana, acompañada por potentados y realezas de otros países, celebraban las bodas, nunca mejor dicho, de oro. Me refiero a la reina Isabel II de Inglaterra.Da que pensar la coincidencia en fechas de estos dos eventos, riqueza y pobreza, separados por el abismo del egoísmo e insolidaridad ejercida por los potentados de la Tierra, que acaparan más de lo que les pertenece, negándoles a los pobres el derecho a disfrutar de los bienes terrenales que para todos han sido creados.

Las religiones del mundo avalan con su presencia a los ricos, con lo cual cargan más lastre en las espaldas de los desheredados. Cuando se habla de aborto, arremeten con amenazas infernales e izan la bandera defensora de la vida, pero aún está por ver que se excomulgue a un rico, a un explotador, a un asesino, al militarista, las guerras, etcétera.

Jesús es patrimonio de los pobres. Ya está bien de manipularlo, vestirlo de oro y plata para justificar lo injustificable: explotación del hombre por el hombre.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de diciembre de 1997