Diario de la cárcel

El ex senador socialista Josep Maria Sala escribe desde la prisión de Can Brians

Condenado a tres años de cárcel por el Tribunal Supremo por los delitos de asociación ilícita y falsedad en documento mercantil por el caso Filesa -el entramado montado en los años ochenta por los socialistas para financiarse ilegalmente-, el ex senador Josep María Sala ingresó el 28 de noviembre en la prisión barcelonesa de Can Brians. Allí ha comenzado a llevar un diario.

Viernes 28

Me acompañan en el momento de entrar en Can Brians una treintena de amigos y amigas, que simbolizan lo que yo entiendo es el núcleo vivo del proyecto socialista, más allá de la estricta militancia, y que representan de alguna manera mi universo político y personal: cuadros del partido -de sus estructuras intermedias sobre todo-, del sindicato -entre ellos el secretario general de mi federación del metal-, y de las juventudes socialistas, alcaldes y concejales, miembros de entidades cívicas y culturales, compañeros de lucha de hace muchos años como Jordi Llimona, Jordi Parpal y Francesc Casares, y muy recientes como Maria Freiría, Juanma y María José, que además me ha enseñado a bailar sevillanas. Pienso en todos aquellos -que son muchos- a los que les hemos tenido que pedir que no vinieran esta tarde y que espero sabrán entender esta petición. Entre ellos Narcís y Pepe Álvarez que también querían venir y les hemos tenido que convencer. Todos somos capaces de contener la emoción, aunque nos cuesta. No podemos darles la satisfacción de vernos tristes o amedrentados. Me despido con un abrazo de José María Cánovas, mi abogado, lorquino como le gusta definirse -qué gran profesional y qué extraordinario amigo-, que me parece que está bastante más afectado, por su indignación profesional, que yo mismo. La entrada en el mundo de la prisión se produce de forma natural y sin sobresaltos, a pesar del shock inevitable, que amortigua la profesionalidad y cortesía distante de los funcionarios. Ocupo la celda: no es muy grande, pero suficiente, y con un mobiliario espartano. Lo más importante: hay una buena mesa de trabajo que da a la ventana y en la que caben los libros, los compact y también cabe el ordenador, si lo solicito y se me concede poder tener mi PC conmigo. La cena es correcta, aunque sin pasarse: menestra -aparto las patatas por el régimen- y tortilla. Mucha fruta. No creo tener problemas con la comida de aquí, aunque pensaré por un tiempo en el Bistrot de Aribau y el Señor Parellada. Ah y también en el Siurana y el Benguisat, y el Isidro de Consell de Cent. Escucho Tannhäuser y leo los 270 primeros versos del Paraíso Perdido de Milton.

Sábado 29

Me despierto a las 7.30. Ayer me dormí creo que a las 22.30 con la luz de la celda aún encendida. Buena señal. La primera noche he dormido unas nueve horas y éste es el mejor indicador de mi estado de ánimo. Al despertarme hago la cama y limpio la celda. Me vuelven automáticamente las viejas rutinas de la mili. Hace unos treinta anos, en 1967, llegaba a Cartagena, expulsado de Milicias, por la Caputxinada y por ser delegado del SDEUB (¡Aquello sí era una asociación ilícita!), y en el Arsenal me destinaban al pañol de camas. Me quito de encima unos cuantos años de golpe. Empiezo la tabla de ejercicios que me he fijado: abdominales y flexiones en el suelo de la celda y todos los metros que pueda, corriendo o andando, en el patio. Esto ultimo deberé empezarlo por la tarde, porque por la mañana el patio de mi módulo está ocupado por algunos internos e internas y sus hijos menores de 10 años. Entre los internos y sus familiares sólo oigo hablar castellano. Un funcionario me comenta que más del 90% de los reclusos tiene el castellano como lengua Pasa a la página 2 Viene de la página 1 propia. Esta asimetría lingüística -que es el reflejo evidente de una situación social- debería hacer reflexionar a más de uno. El patio tiene unos 50 pasos de largo -lo he podido medir bien por la tarde, ya que lo he recorrido unas treinta veces- y lo domina un gran pino y dos algo menores situados en el exterior junto a la pared. Se ven a lo lejos unas montañas y una población que trepa por las laderas. Quizás es Gelida. Sigo con Tannhäuser y el Paraíso Perdido. Esta vez me he fijado como objetivo acabar este último. Hasta ahora nunca he pasado del Quinto Libro. Los versos de Milton siempre me impresionan: "The mind is its own place and in itself / can make a heav'n of hell and a hell of heav'n" ("La mente es su propio lugar y por sí misma / puede hacer del infierno un paraíso y del paraíso un infierno") (Paradise Lost, Libro 1, versos 254-255). Estos versos los escribió Milton ciego y asistiendo al fracaso de la Revolución de Cromwell, en la que había tenido un papel destacado, y en plena restauración absolutista, con la consiguiente represión de sus amigos. Para empezar, Milton y Wagner. Es una selección que me ha salido espontáneamente. Dejaremos Agatha Christie y Tolkien para más adelante. Hoy he tenido la primera visita: mi madre, mi hermano Javier, Miquel Iceta e Imnia Cardona. No es sencillo acostumbrarse al locutorio -el vidrio de separación es el choque más serio que he sentido desde que he entrado-, pero me he sentido muy acompañado, aunque creo que quizás he estado algo brusco. Como siempre. A media tarde me llegan los periódicos. Inconvenientes de la prisión: los fines de semana los han de traer los visitantes. Repaso en los periódicos la noticia de mi entrada en Can Brians. Me indigno por un momento al comprobar de nuevo lo injusto de mi situación y la gravedad del error judicial que me afecta tan seriamente, pero al ver las caras serenas y tristes a la vez de los compañeros y compañeras que me acompañaban y leyendo el artículo de Miquel Iceta, me reafirmo en que no podrán conmigo ni con nosotros. Pocas veces me he sentido tan orgulloso de mis años de trabajo político y de mi militancia socialista como en esta noche, solo en la celda de Can Brians.

Domingo 30

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete

Hoy me he despertado a las ocho: sigo durmiendo bien. Me dormí ayer escuchando a Jospin en el Congreso de Bret -qué ejemplo nos están dando los socialistas franceses de ser capaces de mantener la fidelidad al núcleo básico de nuestro proyecto y, a la vez, de renovarlo y adaptarlo a los nuevos tiempos- y me he despertado escuchando el resultado de las primarias de Badalona. Tanto una información como la otra me demuestran que el socialismo democrático sigue con una fuerza imparable. En Badalona las primarias han resultado un éxito. ¡Y pensar en la cantidad de escépticos que había cuando las incorporamos a los estatutos y desarrollamos el reglamento! Más de 2.500 personas han participado en ellas, entre militantes y simpatizantes, con tasas de participación del 70% y el 50% de los censos. ¡Qué magnífico comienzo! No hay mejor método que el democrático para decidir y resolver conflictos. También en los partidos. El gran reto de los partidos políticos es su renovación, pero también su democratización. La renovación para serlo de verdad ha de confundirse con la democratización y la apertura. Los partidos cerrados y oligárquicos sólo pueden renovarse en apariencia, de mentirijillas. En el PSC cada vez lo tenemos mejor enfocado para unir renovación con democracia. Bien por los compañeros de Badalona. Pienso en Maite Arqué, y también en Ferran Bello, en Joan Blanch y en Jordi Serra, el primer secretario de la agrupación, que representa esta generación de socialistas que nos garantiza el futuro con toda seguridad. Acabo el Libro Primero del Páraíso Perdido. Quiero acabarlo antes de salir de Can Brians y no sé cuánto tiempo tendré. Espero que poco. Pero esta mañana sobre todo la he dedicado a contestar algunas de las numerosísimas muestras de apoyo y adhesión que he recibido desde que se conoció la sentencia. Me abruma tanto afecto y al releerlas, me encuentro en casi todas ellas palabras como inocencia, injusticia, ánimo, indignación, valores, ideales. En telegrama, postal, fax, nota o carta el mensaje es común y me alienta. Llega mi primer paquete. Me lo envía Dimas Mas, que ha publicado en Anagrama este año la novela Nadie en persona. Un misterio de Barcelona, que me dedica en el ejemplar que me ha mandado con "la misma indignación moral que me empuja a escribir esta novela desde los ideales que compartirnos". Ojeo la novela y me parece que va a ser una lectura apasionante. Esta solidaridad y afecto de personas a las que no conozco personalmente es uno de los aspectos muy gratificantes de la situación en que me encuentro y que la corrige en gran medida, sobre todo en el aspecto moral. Miro un rato por televisión un partido de tenis entre Félix Mantilla y Pato Clavet. Echaré de menos el tenis estos días. En el suelo del patio del módulo están marcados los límites de un campo de tenis y me dicen que hace un tiempo dos internos improvisaron un campo de tenis, con la red sostenida por dos sillas. El ingenio en la prisión puede con todo. No sé si llegaré a utilizar esta, pista improvisada. Hoy se han incorporado al módulo Carlos Navarro y Luis Oliveró. Tendremos que organizar en alguna medida nuestra convivencia en común, aunque voy a mantener muy rígidamente la rutina que ya me he fijado en los primeros días de estancia en solitario.

Lunes 1

Otro día de sol magnífico que entra por la ventana de la celda. El cristal está algo sucio y distorsiona la luz del sol. Tendré que limpiarlo esta mañana. Mirando el sol recuerdo unos versos de Joan Vinyoli y los encuentro. "Oh sol daurat d'uns altres dies / quantes vegades jo t'he vist / desfer-te al cim de les muntanyes / quan, de retorn, giraba els ulls!" (Joan Vinyoli. D'una Terra I). La poesía de Vinyoli, que fue un buen amigo de mi padre, me recuerda siempre Santa Coloma de Farners, a la que tendría que ir con más frecuencia. Lo haré seguro al salir de Can Brians: la basa de la calle Mossén Cinto Verdaguer espera! Hoy he vuelto a la biografía de Marlborough por Winston Churchill, que me acompañó durante las sesiones del juicio oral y que no había vuelto a abrir desde entonces. John Churchill, duque de Marlborough, es un personaje histórico que siempre me ha fascinado y la biografía de su sucesor Winston Churchill es en mi opinión espléndida. La había leído hace ya unos años en la Biblioteca del Instituto Británico y la volví a encontrar en Londres en la librería Foyle's en mi viaje de este verano, después de buscarla sin éxito, también en Internet, durante un buen tiempo... Es un libro que recomendaría sin vacilar a quien pudiera encontrarlo y leerlo en inglés. John Churchill, primer duque de Marlborough, no sólo fue un personaje clave en la historia de Inglaterra de fines del XVII y comienzos del XVIII y uno de los protagonistas decisivos de la "Glorious Revolution", aquella Revolución Gloriosa, que a la inglesa, es decir, con la mínima violencia, empuja este país hacia la modernidad y es el fin del absolutismo, sino que también es un personaje clave para la historia de España y para la de Catalunya. La pérdida por Marlborough y sus aliados políticos del control del gobierno inglés y su sustitución por una administración tory, conservadora, hacia 1710, llevó a sustituir la política de intervención en Europa y de enfrentamiento con Luis XIV, por una política de apaciguamiento y concesiones. La Paz de Utrecht fue la consecuencia de esta política y Catalunya una de sus víctimas. Dice Winston Churchill en el capitulo 36 del volumen 4º de esta biografía: "El destino de los catalanes, abandonados a su suerte, represaliados y oprimidos, marca una de las páginas negras de la historia de Inglaterra y aún hoy juega un papel importante en los asuntos internos de España. Los fieros debates en el Parlamento no pueden leerse sin sentir vergüenza... ". Tendremos ocasión de volver a Marlborough estos días, pero me parece claro su papel decisivo en la historia de nuestro país. También entonces, y que el President Pujol lo tenga en cuenta, los progresistas de aquel momento, eran nuestros aliados y los conservadores nuestros adversarios. La historia siempre se repite. He conseguido al final limpiar los cristales de la ventana. Compruebo la dificultad de esta operaciones domésticas aparentemente tan sencillas, y aunque no me ha quedado del todo bien, el sol entra en la celda más limpio y con más fuerza.

Martes 2

El cielo está más tapado que ayer, pero el sol, algo oculto por la neblina y algunas nubes, sigue llegando a mi celda, si bien algo mortecino. Rebusco unos versos que leí anteayer: "... as when the sun new ris'n / looks through the horizontal misty air / shorn of his beams... " ("...como cuando el sol naciente / mira a través de las brumas y del aire en calma / privado de sus rayos...") (Paraíso Perdido, Libro 1, versos 594-596) No sé si acierto en la traducción. Tengo aquí sólo el diccionario de bolsillo Collins y seguro que se me pierde el matiz de palabras que no encuentro en él (p. ej. "shorn of his beams"). Hoy he mandado por vez primera ropa a la lavandería y he hecho el primer pedido al economato. Parece que aquí todo está muy organizado y los funcionarios eficientes y preparados. Casi todos son jóvenes y hay, bastantes funcionarias. Su trato es correcto, aunque sin ningún tipo de concesión, cosa que agradezco. Hasta el momento no podría quejarme de nada en concreto, aunque la entrada en Can Brians ha comportado una drástica reducción en el nivel de confort del que hasta ahora había disfrutado. Saldré de aquí seguramente más austero y apreciando más las pequeñas comodidades que la vida en el exterior ofrece. Volviendo a la biografía de Marlborough, que Winston Churchill publica el año 1938 y escribe durante los años inmediatamente anteriores, en el volumen cuarto, que es el último, se relata la caída de Marlborough y sus aliados políticos -y entre ellos y de manera central su esposa Sarah-, así como la Paz de Utrecht, que es en gran medida la consecuencia indirecta de esta caída, y que supone la entrega del trono de España a Felipe V y abre las puertas a 1714 y la pérdida de las libertades de Catalunya. Son los años en los que una administración conservadora, la de Neville Chamberlain, continúa con su política de apaciguamiento a Hitler, que culminará con Munich, la derrota de la Segunda República y la caída de la Generalitat, y finalmente, con el desastre de la II Guerra Mundial. La similitud de las situaciones es evidente y no me resisto a su comparación. En ambas ocasiones Inglaterra, que hasta la irrupción de los EE UU representa el punto de referencia y de vertebración de la posición democrática y liberal, dicho esto con todas las salvedades que se quiera, adopta bajo administraciones conservadoras una política no intervencionista y de apaciguamiento frente a la potencia agresora -Luis XIV y Francia en el siglo XVIII, Hitler y el III Reich en el siglo XX. En ambas ocasiones las consecuencias son catastróficas para Catalunya, y en ambas, dos Churchills, salvando la distancia temporal y aun política entre ambos -Winston Churchill no deja de ser un conservador en aquel entonces aunque moviéndose a contracorriente-, encarnan en cada momento las políticas de intervención en el continente y de resistencia frente al agresor. Condenan a la Mesa Nacional de HB. El Tribunal Supremo nos ha dado en esta ocasión una satisfacción. Espero que la sentencia esté bien planteada y sobre todo que no contenga errores y no se preste a la controversia, más allá de la que inevitablemente se producirá. Hoy me ha venido a visitar el capellán de la prisión. No voy a necesitar sus cuidados espirituales, pero hemos conversado un rato y resulta que es el párroco de Sant Climent de Llobregat, el pueblo de Tomi, de su marido Pep y de los otros compañeros de la agrupación, y de los cerezos, estos espléndidos cerezos que cubren las laderas de los montes y barrancos de esta población, a la que cada año acudo para cargar con mis amigos cestos de espléndidas y rojas cerezas de nombres exóticos. Me haría falta una antología de Josep Carner para describir con las palabras justas las sensaciones que producen las cerezas de Sant Climent.

Miércoles 3

Ya estoy autorizado para tener un ordenador personal. He tenido que cumplimentar una instancia -para pedir casi todo hace falta una instancia en Can Brians: síntoma de orden-, explicando qué quiero hacer con el ordenador. Lo conecto por primera vez esta mañana y me aparece en la pantalla una dalia. Cargué la foto desde Internet hace unos días, me parece que desde la página web de un suministrador por catálogo de dalias, a quien pensaba encargarle unos cuantos bulbos y no se aún si podré hacerlo, y la tengo como página inicial desde entonces. Es una dalia blanca, espléndida, y me hace recordar mi jardín de Castelldefels y el de la terraza del local del PSC en la calle Nicaragua con sus frutales. Afortunadamente estarnos a finales de otoño y las plantas necesitan menos cuidados que en otras estaciones. Ya he dejado plantados los bulbos de primavera y espero llegar a tiempo para podar árboles y plantas. En cualquier caso espero que Francisco y Lluís Buigas se ocupen de ellas y a mi vuelta las encuentre en plena forma. La jardinería es una afición reciente para mí -sólo hace un par de años que la practico un poco en serio- y me resulta enormemente gratificante. He pasado momentos maravillosos trabajando en ella. Aquí en Can Brians, en el módulo en el que me encuentro, no hay ni una sola flor o planta. Sólo cemento. No entiendo el porqué. Seguro que hay algún tipo de jardín en la instalación, que aun no he visto, pero en cualquier caso el permitir el cultivo de jardines de tipo individual, aunque fueran simples macetas en las repisas de las ventanas, seguro que ayudaría a hacer más llevadera la vida en prisión.En cualquier caso añoro, mis árboles, mis plantas y mis flores, y me he de contentar con la descripción que hace Milton del jardín del paraíso en el libro IV, en el que se encuentra este verso que siempre recuerdo: "Flowers of all hue, and without thorns the rose" (Paraíso Perdido, Libro IV, verso 256) ("Flores de todos colores y sin espinas la rosa") y, con los versos de Angel González, que también me acompaña estos días, como desde hace muchos años cuando compré en París, en una colección de Ruedo Ibérico, me parece, un libro de sus poesías -Grado Elemental, creo-: "...Las ampulosas / dalias retuercen su violenta / envidia. Una begonia / extiende al sol la palma verde / de su mano..." (Angel González, Acariciado mundo. Jardín). "Lafontaine abre el Congreso del SPD con un mensaje de izquierda" titula un periódico y habla del contenido claramente socialdemócrata de la intervención del líder del SPI), Oskar Lafontaine, que "instó al Estado a no doblegarse ante la fuerza del mercado, a salvar a toda costa los valores de la justicia y la solidaridad en un mundo dominado por el neoliberalismo y la globalización económica". El líder del SPD deploró también que "la respuesta a la globalización económica sea el dumping social y el dumping salarial, es decir, que Europa para ser competitiva deba desmontar el Estado del bienestar y recortar salarios". En fin, abogó por una "nueva era socialdemócrata" que ponga fin a la revolución conservadora que desencadenaron Reagan y Thatcher. Ayer Jospin desde el gobierno en Brest, hoy Lafontaine desde la oposición en Hannover. El mensaje es coincidente aunque los matices existen. La izquierda, de nuevo, sin renunciar a ser socialdemócrata, como algunos pretendían hasta hace muy poco, renovada, pero fiel a su identidad, conservando lo esencial de su programa, se declara dispuesta a dirigir el futuro de Europa. La España de Aznar, en esta Europa socialdemócrata -Alemania seguirá probablemente pronto el rumbo de Francia, Italia, Grecia, Portugal, Gran Bretaña...-, no deja de ser un anacronismo, un residuo postmoderno del reaganismo y del thatcherismo. Que sea por poco tiempo. De los socialistas españoles y de su acierto depende.

Jueves 4

Hoy me he cortado al afeitarme. Normal. Me cuesta acostumbrarme a hacerlo con agua fría, la única disponible excepto en las duchas. Son las 9 y he acabado ya los ejercicios y las tareas de limpieza. Como cada día -me he propuesto un horario rígido que me propongo cumplir-, me siento frente al ordenador a escribir. Hoy no hace sol. Es un día típico de final de otoño. "El pál.lid cel té llunyanies mudes / la serra mostra una blavor de fred' ("El pálido cielo tiene lejanías mudas / la sierra muestra un azul de frío") (Joan Vinyoli. El món crepuscular. Fi de tardor). Ayer me visitó Joan Galcerán, el alcalde de Sant Esteve de Sesrovires. Venía a visitar a unos intemos de su pueblo y aprovechó para saludarme unos momentos. Hablamos de Sant Esteve, de sus casi 5.000 habitantes y sus 19 kilómetros cuadrados de término municipal y de la transformación que ha experimentado en estos últimos años, durante el mandato de Joan. Es una población de una gran calidad de vida, equilibrada en sus actividades, a la vez agrícola, industrial y residencial, con buenos servicios culturales y de ocio, en la que el centro de Can Brians se ha integrado con naturalidad, a pesar de las prevenciones iniciales. Industrias importantes como Masia Bach, Chupa Chups, Decathlon y hasta noventa más ocupan sus polígonos industriales y hasta la fábrica de la Seat ocupa parte de su término municipal. Al mencionar Joan la Seat siento una sacudida. Siempre me he sentido muy amigo, muy compañero, muy próximo -y estoy seguro que soy correspondido- de los sindicalistas de UGT de esta empresa, tan importante para Catalunya y también para el proyecto socialista y me gustaría tenerlos junto a mí en este momento: a Manuel Gallardo y José Royo, a Manuel Salgado y Joaquín, a Enrique Montoya y a tantos y tantas... Pero de la Seat y de sus sindicalistas me gustaría escribir con calma otro día. Joan me aclara que probablemente el municipio que veo desde el patio del módulo es Castellví de Rosanes, no Gelida, que está algo más allá. Otros dos grandes alcaldes, Manel Femández en Castellví, independiente, y Joan Rosselló en Gelida, dos buenos amigos y con Joan Galcerán representantes de estos alcaldes socialistas a los que se debe en gran medida, más allá de la retórica y la propaganda, la transformación real que ha experimentado Catalunya en estos años. Confío, y sé que en algún caso no será fácil, que se decidan a volver a presentar su candidatura en las próximas elecciones municipales y vuelvan a ganar en beneficio de sus poblaciones y de todo el país. Me dice Joan Galcerán que Manel Fernández desde la ventana de su casa, con un telescopio, puede distinguir detalles de la prisión. Quizás algún día, algo más allá del pino grande -no creo que haya otro como el- me podrá distinguir en el patio, leyendo o haciendo ejercicio. Sindicalistas y alcaldes y concejales, además del partido y su organización, son para mí las principales columnas sobre las que se sostiene -¡y con qué fuerza!- el proyecto socialista en Catalunya. No tengo ninguna duda de ello y mientras lo sigamos teniendo claro el socialismo democrático seguirá siendo una fuerza determinante en Catalunya. Esta mañana he acabado de escuchar Tannhäuser, que, además de Leonard Cohen y flamenco que escucho en Radio Tele-Taxi y a veces desde los altavoces de algún otro módulo, es la música que me ha acompañado estos primeros días. Dudo entre Tristán e Isolda o Parsifal. Me inclino por éste último. Me gusta Wagner, a pesar del uso que hizo el nazismo de su música. Un buen artículo de Rafael Argullol ayer en EL PAÍS, vuelve a plantear con toda crudeza la relación entre arte y política. "La música es la pura excusa del poder", dice refiriéndose a esta utilización de Wagner y sus intérpretes por el nazismo, que un documento audiovisual sobre el director Wilhelm Furtwangler refleja en toda su magnitud, y que espero poder encontrar al salir de Can Brians. Pero más allá añade: "Pronto no obstante me pierdo en un estado intermedio en el que sin dejarme hipnotizar por lo estético, tampoco mantengo firmemente mi voluntad de disección moral". En este estado intermedio debo encontrarme yo cuando escucho el Tannhäuser o el Parsifal.

Viernes 5

Ayer estuvo lloviendo toda la tarde. También ha llovido durante la primera parte de la noche. Es el primer día sin sol y verdaderamente de otoño desde que llegamos a Can Brians. La lluvia nunca ha sido una buena compañera para mí y aquí tampoco lo es. No me permite salir al patio y por consiguiente he de interrumpir mi rutina de ejercicios, y me obliga a recluirme en mi celda, en la que hace algo más de frío que hasta ahora. El tiempo de lluvia es apropiado para la melancolía. "Sóc ara en avinguda de novembre / on tot es fa quiet i sembla caure / com desistint. La melangia llaura / camps de records peró ja res no sembra" ("Estoy ahora en avenida de noviembre / donde todo se aquieta y parece caer / como desistiendo. La melancolía labra / campos de recuerdos, pero ya nada siembra") (Joan Vinyoli. Les hores retrobades. Tardor). La lluvia tiene una ventaja. Me he podido pasar toda la tarde contestando correspondencia y poniéndome algo al día. Tengo tantas cartas pendientes que no sé si podré contestarlas todas antes de salir de aquí. Además de las que me traje al ingresar en el centro, me han llegado directamente aquí, al apartado de correos 500 de 08760-Martorell, donde se recibe nuestra correspondencia en Can Brians, muchas cartas y telegramas de amigos, de compañeros del partido y de la UGT, y de ciudadanos a quienes no conozco y que me transmiten su aliento y su solidaridad. Un concejal del PP de un municipio del Baix Llobregat a quien no conozco me envía una carta especialmente amable: "Con ésta, simplemente, quiero que usted tenga el conocimiento de que a muchas, muchísimas personas como yo, que militamos en el Partido Popular, nos ha parecido una imagen triste, muy triste la suya entrando en Can Brians (imagen que no se tenía que haber visto jamás)", empieza diciendo. Y acaba: "...en esa libertad plena que la mayoría de los ciudadanos de bien le deseamos. Y piense que la falta de libertad física suya, es diminuta comparada a la falta dé libertad de conciencia que padecen los que le desean el mal". Quizás la lluvia ha influido, pero esta carta por su procedencia y por su sinceridad, que ciertamente coincide con lo que me han manifestado muchos militantes y dirigentes del PP de Catalunya -y también de otros partidos- estas últimas semanas, me ha emocionado y voy a contestarla enseguida. La lluvia me trae también recuerdos de Londres, aunque la última vez que la visité, este verano, hacía un tiempo espléndido. Londres, después de Barcelona, es la ciudad con la que más me identifico desde que la descubrí hace ya unos 38 años en un viaje de intercambio de estudiantes, en una familia que vivía, creo, cerca de la parada de metro de Doris Hill, en la línea de Willesden Green, y que me hizo probar mi primer bocadillo de pepino. Me encuentro bien en Londres, aunque sea en viajes cortos, y la visitaré al salir de Can Brians. Londres es también la ciudad de John Milton, de John Keats y de John Churchill, duque de Marlborough, tres de mis compañeros más próximos aquí en el centro penitenciario.También el Parsifal es un excelente compañero para una tarde de lluvia. Como siempre que lo escucho, el Preludio me hace interrumpir lo que hago y me dejo llevar por su música inigualable. La música, con la dirección de Von Karajan, con la Filarmónica de Berlín y unos intérpretes de excepción, y la calidad de reproducción de mi ordenador personal con dos buenos altavoces, transforman mi celda en un excepcional auditorio. Paso así toda la tarde, prácticamente sin levantarme, escuchando el Parsifal y contestando cartas. Por la mañana ha dejado de llover. Al correr en el patio mojado recuerdo los versos de Miquel Martí Pol: "Tota la nit va ploure i al matí / la terra era d'un gris desolador / feixuga i trista com un vell cansat" ("Toda la noche llovió y por la mañana / la tierra era de un gris desolador / pesada y triste como un viejo cansado"). (Miquel Martí Pol. Llibre d'abséncies. Temps immóbil).

"Me ha venido a visitar el capellán de la prisión. No voy a necesitar sus cuidados espirituales, pero hemos conversado un rato y resulta que es el párroco de Sant Climent de Llobregat..." "Un concejal del PP a quien no conozco me envía una carta especialmente amable: 'Quiero que usted tenga el conocimiento de que a muchísimas personas como yo nos ha parecido una imagen triste la suya entrando en Can Brians" "La jardinería es una afición reciente para mí y me resulta enormemente gratificante. Aquí no hay ni una sola flor o planta. Sólo cemento. Unas simples macetas en las ventanas ayudarían a hacer más llevadera la vida en prisión"

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS