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El Gobierno mejora su estimación de voto sobre el PSOE, pero pierde confianza entre los ciudadanos

El Gobierno ofreció ayer los datos del último barómetro político del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) para congratularse de que por fin ha roto el empate técnico que sostenía con el PSOE desde las pasadas elecciones. El PP, efectivamente, se distancia del PSOE en 3,2 puntos en estimación de voto, el indicador que se presta a la cocina política en las encuestas electorales. Pero esa ventaja del PP sobre el PSOE queda sólo en décimas en intención directa de voto (1,6 puntos) y en la simpatía que despiertan los partidos (0,7 puntos). El Gobierno, además, sufre un pesimismo mayoritario de los ciudadanos hacia el momento político y económico y José María Aznar recibe el castigo de falta de confianza del 62% de los españoles.

Los disgustos políticos le llegan a los Gobiernos fundamentalmente en otoño. Los expertos demoscópicos consideran que no es una buena época para medir el estado de ánimo de los ciudadanos. Antes de las vacaciones de verano todo se ve mejor. El secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, José María Michavila, rescató ayer este argumento para justificar los "lunares" del diagnóstico que refleja el barómetro político del CIS de octubre y para comparar los datos del último octubre con la serie histórica; de esta comparación, Michavilla concluye que el último octubre no fue un mal mes sino uno de los mejores.Para Michavila, la encuesta del CIS refleja que la salud general del Gobierno es buena y lo malo se localiza "en el dedo meñique". Justifica esta aseveración en el dato sobre estimación directa de voto que el sondeo recoge cada tres meses desde la llegada del PP al Gobierno. La tendencia que dibuja este sistema de medir el panorama electoral favorece el "despegue" del Ejecutivo, que en octubre del año pasado estaba 3,6 puntos por debajo del PSOE, en enero de 1997 ya se situó 0,5 por encima, en abril se elevó a 1,5, en julio llegó a 2,1 y ahora se coloca en 3,2.

No es la estimación del voto, sin embargo, un dato objetivo sino interpretable. Los técnicos del CIS parten para llegar a esta proyección de dos indicadores matemáticos y de otras variables desconocidas. Una de las cuestiones nada subjetivas es la pregunta sobre intención directa de voto, la clásica: "Suponiendo que mañana se celebrasen elecciones generales, ¿a qué partido votaría?". En este apartado, el PP sólo aventaja al PSOE en 1,6 puntos (25,2 frente a 23,6). El otro interrogante cuantificable es el que conjuga la hipótesis de lo que se votaría mañana con el recuerdo de lo que se votó el 3 de marzo de 1996. Esa simpatía aún beneficia más al PSOE y le deja a sólo 0,7 décimas del PP.

Encuesta del PSOE

El portavoz del grupo parlamentario socialista, Juan Manuel Eguiagaray, se acogió a estos datos para sostener ayer que la teoría del empate técnico entre ambos partidos no se ha roto. Su propia encuesta de octubre, la elaborada para el departamento de análisis del PSOE por el ex director del CIS Julián Santamaría con las mismas técnicas que ese centro, les confirma ese empate aunque darán a conocer hoy los pormenores. Se considera empate técnico a todo resultado que quede dentro de los denominados márgenes de error del sondeo; en este caso el 2%.El PSOE no cree ahora en la estimación de voto porque no se fía de la fórmula "oscura" que aplica la actual presidenta del CIS, Pilar del Castillo, para llegar a esa predicción. El Gobierno replica que esa fórmula secreta es la misma desde que se creó el centro y asegura que la elaboran incluso los mismos técnicos de la etapa socialista. Michavila piensa que el PSOE cuestiona esos datos porque no le son propicios e interpretó que el Ejecutivo supera por primera vez a los socialistas desde las elecciones en intención directa de voto porque entre la opinión pública empieza a calar como "la lluvia fina" la buena gestión de José María Aznar. El Gobierno asume esta mayor confianza de los ciudadanos con una exigencia de más responsabilidad para completar su mandato y la legislatura.

Valoración

La polémica sobre los datos del CIS se extendió ayer prácticamente a todas las preguntas de las 37 del sondeo sobre cuestiones políticas. El PSOE hizo mella en las que afectan directamente a Aznar para cuestionar su liderazgo. El presidente del Gobierno no es, tras 20 meses en La Moncloa, ni el primero ni el segundo de los líderes políticos mejor valorados del país. El primero sigue siendo Felipe González y tras él aparece el nuevo líder del PSOE, Joaquín Almunia.Aznar, según Michavila, recorta, algo esa distancia y se acerca a un posible empate técnico con ellos. Entre los ministros de su Gabinete, el mejor parado en las puntuaciones sigue siendo Jaime Mayor Oreja (5,5), junto con Abel Matutes (4,8) y Rodrigo Rato (4,7). Entre los peor valorados permanecen Josep Piqué (3,8), Francisco Alvarez Cascos, Isabel Tocino y Margarita Mariscal (3,9 puntos cada uno).

Aznar sufre también la desconsideración de la mayoría de los ciudadanos en cuanto a la confianza que inspira, aspecto en el que se equipara ahora a González. Almunia, en esta cuestión, queda en una posición más tenue.

Los encuestados sí se muestran mayoritariamente pesimistas en la calificación del momento político y económico del país y en sus expectativas. La tendencia, aquí, contradice el eslogan oficial de que España va bien. El 33,7% de los preguntados que antes del verano, en el barómetro de julio, veían bien o muy bien la economía bajaron al 25,3% en septiembre y descendieron en octubre al 19,4%. El 17,1% que tachaba en julio de malo o muy malo ese escenario, eran en septiembre el 22,2% y fueron en octubre el 23,5%.Políticamente, la escena no es mejor. En julio eran el 32,9% los que se pronunciaban por una situación buena o muy buena, en septiembre ya sólo eran optimistas el 22,5% y en octubre esa cifra baja al l9,8%. Los pesimistas eran en julio el 15,4%, en septiembre el 19,2% y en octubre el 24,9%.

Los consultados en julio sobre la gestión del Gobierno reseñaban en un 41,3% que era buena o muy buena y un 11,6 que era mala o muy mala. Ahora los optimistas son el 31,3% (diez puntos menos) y hay ocho puntos más de pesimistas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de noviembre de 1997

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