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TENIS PUNTO FINAL A LA TEMPORADA

¿Es Sampras el mejor jugador de la la historia?

Algunos datos estadísticos van consolidando esta tesis, que se niegan a aceptar algunos tenistas legendarios

Las estadísticas le avalan ya como uno de los mejores jugadores de la historia. Sin embargo, el norteamericano Pete Sampras, de 26 años, no es aún considerado el más grande. Todavía existen algunas voces discrepantes. "Aún no lo es", afirma Andrés Gimeno, campeón de Roland Garros en 1972, haciéndose eco del sentir de un grupo de jugadores que marcaron los años cincuenta y sesenta, y que crearon las bases del juego actual y desarrollaron un tenis de altísima calidad. "Para mí los mejores son Rod Laver, el único que ha completado dos Grand Slam, y Pancho González. Pero Sampras está muy cerca, puede alcanzarles en el futuro".Esta temporada la ha cerrado Sampras con una exhibición en el Masters de Hannover, donde sólo perdió su primer partido contra el español Carles Moyá. Lo que ocurrió en el Masters fue el mejor resumen de la temporada. El tenista norteamericano no tiene ahora rival en el circuito. Este año ha ganado de nuevo dos títulos- del Grand Slam -Open de Australia y Wimbledon- y ha concluido con ocho torneos en su haber y con un balance de 55 victorias y 11 derrotas.

Por el momento, Sampras ha sido ya elegido el mejor tenista de los últimos 25 años. La votación la realizaron un grupo de 100 personas compuesto por ex jugadores, jugadores en activo, directores de torneos y periodistas especializados. No fue una elección arbitraria. Sampras encabezó la lista en 26 ocasiones y logró 779 votos. Ganó ampliamente, puesto que el segundo clasificado fue el sueco Bjorn Borg, con 754 puntos. John McEnroe y Jimmy Connors, dos leyendas de las más recientes, aparecieron en tercer y cuarto lugar. Y más atrás quedaron Iván Lendl, Boris Becker y Stefan Edberg. Sin embargo, la leyenda más grande de la historia del tenis, el australiano Rod Laver, apareció en el octavo puesto, con sólo 360 puntos.

"No es una situación extraña", indicaron fuentes del ATP Tour. "Estábamos buscando el mejor de los últimos 25 años. Estamos hablando de 1973.- Y en aquella época Laver, Rosewall, Emerson y la mayoría de los grandes jugadores australianos estaban concluyendo sus carreras profesionales". Sampras no es en estos momentos el jugador que más títulos posee del Grand Slam. Ni siquiera es quien más semanas ha ocupado el liderato del tenis mundial. Tampoco es quien más títulos del circuito ha ganado en su carrera profesional. Pero tiene 26 años. Y ésa es una ventaja aterradora para quienes poseen estas marcas, puesto que ellos ya están todos retirados.

Cualquiera de estos rankings no hace más que avalar el potencial tenístico de un jugador. Es gracias a su juego como un tenista logra encaramarse a lo más alto de las clasificaciones. Pero lo que se está discutiendo no es quién posee mejores marcas, sino quién es el mejor jugador. Y en este sentido, la batalla no se establece entre los que lideran estos rankings, sino sólo entre dos grandes tenistas, que han sido los mejores en su contorno: Rod Laver y Pete Sampras.

Ahí parece quedar encuadrada la cuestión en opinión de la

mayoría. A estas alturas ya nadie discute que Sampras es el mejor jugador del circuito actual. "Cuando está inspirado no hay nadie que pueda vencerle", aseguró Patrick Rafter, número dos mundial. "Tras el primer set ya quena marcharme de la pista, porque él comenzó a desarrollar su mejor tenis y yo me sentía impotente", reconoció el ruso Yevgueni Kafelnikov, uno de los jugadores de más clase. En el ATP Tour nadie le discute.

Entre los entrenadores que viven actualmente el circuito y que lo vivieron hace años como jugadores, las dudas S e van disipando "Yo creo que es el mejor", explica Lorenzo Fargas, entrenador de Albert Costa y Javier Sánchez. "Para mí sólo Laver resiste un análisis comparativo con Sampras. Pero la comparación resulta difícil, puesto que son dos épocas muy distintas. Cuando el australiano estaba en el circuito, alcanzar las últimas rondas les era más fácil. Ahora, con las nuevas raquetas, se juega de otro modo. Sampras es el único jugador que hace lo mismo que ellos, pero aplicado a esta época. De todos los tenistas que yo he visto, Sampras es quien mejor juega y el que tiene mejor cabeza, aunque es quizá menos completo que algunos", concluye Fargas.

Son aspectos importantes, que ayudan a formar una opinión. Pero persiste la cuestión de si el tenis de Laver era más espectacular, más efectivo, más preciosista que el de Sampras. Manuel Orantes, campeón del Open de Estados Unidos en 1975, ofrece una res puesta. "No", afirma de forma contundente. "Para mí, Sampras forma parte de un grupo de cuatro o cinco jugadores que pueden considerarse los mejores. Pero su juego no es tan completo como el de Laver, Rosewall, Borg, Connors o incluso McEnroe". Para Orantes, Sampras es tan indiscutible ahora porque la mayoría de sus rivales, se están cayendo del circuito: Agassi casi se ha ido, Becker y Edberg han abandonado, Ivanisevic está en baja forma, y a los que suben -es el caso de Rafter y Kafelnikov- aún les falta."Laver tuvo más competencia y estuvo seis años fuera del circuito por ser profesional. Pero si comparamos su juego con el de Pete, vemos que sólo tenía peor el servicio. El drive era similar, y le superaba en el revés, la rapidez, el sentido del juego y la estrategia. Sampras sufre demasiado en tierra-batida. Y es difícil que madure y modifique su estilo de juego si los rivales no se lo exigen", agrega Orantes.

La tierra batida es, sin duda, la asignatura pendiente de Pete Sampras. Tal como presupone Orantes, es difícil que llegue a ser el mejor en ella. Es su lunar, como lo fue el Open de Estados Unidos para Bjorn Borg, o Wimbledon para Ken Rosewall e Iván Lendl. El problema es que para Sampras no queda otra forma de evolucionar, de avanzar, de alcanzar las metas, que ganar en Roland Garros. Sólo así podría cambiar el criterio de aquellos que aún le discuten y acercarse un poco más a Laver, completando un Grand Slam.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de noviembre de 1997