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FÚTBOL DECIMOTERCERA JORNADA DE LIGA

El Barça recae en el Tartiere

Couto y Guardiola fueron expuIsados y Rivaldo fáltó un penalti

El Barça perdió el partido, la imagen de líder y hasta los nervios en el Carlos Tartiere. Pudo hacerlo por lo civil en un gran primer tiempo del Oviedo, plagado de oportunidades. Pero acabó sufriéndolo en una segunda parte marcada por el arbitraje de Pérez Burrull. De un golpe, el Barça sufrió un penalti ridículo y la expulsión de Couto. Después, cuando la batuta de Guardiola había conseguido armonizar el equipo, Rivaldó desperdició un penalti de verdad, que pudo haber disimulado otro lamentable partido azulgrana.En Oviedo apareció un Barca parado, como si durante el primer tiempo hubiese prolongado el minuto de silencio por la madre de Van Gaal. En realidad, los, jugadores azulgrana tuvieron poco que decir en un partido que se movió al ritmó que le interesaba al Oviedo. Los de Tabárez, perfectamente asentados en defensa, obligaron al Barcelona a abonarse a la táctica que, según Marcelinho Carioca, utilizaba el Valencia de Valdano, la del limpiaparabrisas. El balón, efectivamente, viajaba de bota a bota azulgrana, casi siempre en horizontal, con una lentitud y reiteración desesperantes. Ni rastro de aquel ritmo de balón que hacía temible al Barça de Cruyff. Para el Oviedo fue muy fácil obligar a que todos los ataques acabasen en las bandas, donde Figo y Rivaldo amagaban y amagaban aislados del mundo.El Oviedo, en cambio, llegaba hasta Hesp literalmente en dos patadas. Su tridente iberoamericano, liberado de responsabilidad defensiva, trajo por la calle de la amargura a la defensa catalana. Entre Pompei, Juan González y Dely Valdés se. repartieron las oportunidades en un primer tiempo trepidante. A los cinco minutos, Juan González reclamó un penalti en una pugna con Hesp, que evitó sospechas al quedarse parado en el cruce. A los 11, Ferrer sacó sobre la línea un cabezazo de Dely Valdés. A los 17, Paulo Bento se sumó a la fiesta con un remate ligeramente cruzado. A los 26, Hesp se estiró al máximo en una falta lanzada por Pompei, que poco después estrelló un balón en el poste con su pierna mala, la derecha. A este aluvión de oportunidades, consecuencia de un fútbol presionante y directo apenas pudo responder el Baça con un par de tiritos que no inmutaron a Esteban. La moraleja fue evidente: el Barça quiso el balón para entretenerse, y el, Oviedo para hacer daño.Tras el descanso, cuando el Barcelona parecía haber cambiado de actitud, el árbitro irrumpió en el partido como un elefante en una cacharrería. Pérez Burrull, que apareció en escena hace dos semanas, gracias a un penalti no pitado sobre Kiko se lanzó al es trellato definitivamente ayer. Se naló la máxima pena en la jugada más absurda de los últimos tiempos. Couto, derribado por Dely Valdés tras cortar un ata que del Oviedo, agarró el balón con las manos, convencido de la falta. Burrull señaló penalti y, después de cinco minutos de de bate con los indignados barcelonistas, expulsó al portugués por doble tarjeta.

Instalado en el disparate, Pérez Burrull convirtió poco después una falta de Abelardo como último defensor, con la consiguiente roja directa, en amonestación para Dely Valdés por simular caída. El único acierto, del árbitro, en un penalti tan evidente como ingenuo de Abel Xabier a Pizzi, se convirtió en anecdótico. por el fallo de Rivaldo, que lo mandó al poste y afuera.

Ese,error desconectó definitivamente del partido al Barcelona. Hasta Guardiola que había reintroducido cierto orden en su reaparición, perdió los nervios y provocó su expulsión con dos acciones absurdas en un minuto. Fue un colofón acorde con el desastroso partido del Barca en el fortín del Tartiere, donde el Oviedo vuelve a tener una garantía de triunfo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de noviembre de 1997