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NECROLÓGICAS

En memoria de Ana Pena Mariño

Nos daba miedo preguntar por ti, porque no verte correr por los pasillos o pegada a un teléfono era el presagio de una mala noticia. Nos habíamos acostumbrado a ser discretos. Por eso, cuando el jueves supimos que te habías ido, muchos lloramos de rabia por ti, por Dashi, por todo lo que querías y nos hacías querer, con ese tesón con el que a punto estuviste de ganar tu batalla. Creías que la voluntad servía para ganar todas las batallas. Y no siempre es así, pero era bueno que lo creyeras. Tan bueno, que nosotros casi casi llegamos a creerlo también. Tu hermano nos dijo ayer que andas ahora sobre el arco iris, feliz con tus focas. Aquí abajo quedamos nosotros,tus otras focas, un poco más solos y un poco más tristes. Nos queda el consuelo de que para ti esto sólo es volver a comenzar y nos queda la seguridad de que vas a cuidar de nosotros desde esa Redacción a la que acabas de llegar.Sólo una cosa más. Aunque tú nunca lo reconocerías, he de decir que también formas parte de la historia de la radio, porque has estado en la retaguardia de muchos de los mejores programas de la cadena SER, que durante tantos años fue tu casa.

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Se me olvidaba... Besos de Didac, Marisol, Fermín, Rafa, Antonio, Gerardo, Isabel y todas tus focas.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de octubre de 1997