La Comunidad entierra por decreto las nuevas líneas de alta tensión

La Comunidad de Madrid aprobó ayer un decreto que fija la obligatoriedad de que las redes de baja y alta tensión de suministro eléctrico se instalen bajo tierra en todas las nuevas actuaciones urbanísticas de la región. En el caso de los tendidos ya existentes, el decreto obliga también a su traslado a pasillos eléctricos o a su enterramiento, operaciones que se llevarán a cabo en varias etapas con convenios específicos entre las compañías titulares del suministro y la Administración autónoma. Las actuaciones necesarias cuestan unos 600.000 millones de pesetas.El consejero de Presidencia, Jesús Pedroche, justificó la medida en las "numerosas denuncias" recibidas sobre el riesgo que implican las torres de alta tensión cercanas a las viviendas. "Hay parques y ríos en Madrid que están cruzados por líneas de alta tensión, con el peligro que ello implica", dijo Pedroche. El decreto especifica que para la aprobación de toda nueva actuación urbanística será "requisito indispensable" que contemple la realización de las redes de alta y baja tensión "en subterráneo", salvo que discurran por unos pasillos eléctricos. Tanto en los terrenos destinados a estos pasillos, a definir por la Administración, como en su zona de influencia no se podrá edificar. Luis Blázquez, consejero de Economía, se anticipó a la aprobación del decreto y presentó el miércoles los proyectos para enterrar las líneas eléctricas en 18 municipios, con un importe de 226 millones, de los que la Comunidad aporta 129.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 16 de octubre de 1997.