DISPUTA CON TUPÉ
Una ráfaga de viento jugó una mala pasada a John Surtees, joyero británico de 46 años. Su recién estrenado tupé, confeccionado a mano por los especialistas de Nu-style, voló por los aires enfrente de su habitual parada de autobús. Cuanto más volaba el peluquín, con más fuerza reían los transeúntes. "Pasé tanta vergüenza, que ya no me atrevo acoger el autobús", contó la víctima a un diario británico. Surtees exige indemnización a los peluqueros, quienes, de momento, sólo quieren devolverle un tercio de las 880 libras (unas 210.000 pesetas) que cuesta el postizo. "Quiero todo el dinero porque he sufrido muchísimo estrés. No estoy dispuesto a pagar tal cantidad por una peluca que salta por los aires en la primera ocasión que sopla el viento", protesta.-


























































