Cohabitacion polaca
LA ALTERNANCIA en el poder funciona ahora en Polonia como nunca lo ha hecho en toda su historia. Sin tragedias, sin violencia, con normalidad institucional y respeto a las reglas democráticas. Ésta es la primera lección de las elecciones legislativas del domingo. Normalidad democrática, respeto a la voluntad del electorado y un consenso básico sobre el doble eje de la política polaca: el ingreso en la Unión Europea y en la Alianza Atlántica. No es mal balance cuando no han transcurrido 10 años desde la caída de la dictadura comunista.Ya está claro que la Acción Electoral de Solidaridad (AWS), coalición dirigida por el antiguo sindicato anticomunista, es la formación más votada. Ha logrado en tomo al 34%, frente al 26,8% de la Alianza Democrática de Izquierdas (SLD), surgida del antiguo partido comunista. La Unión Liberal (OW), liderada por Leszek Balzcerowicz, artífice en su día de las reformas eco nómicas radicales, logró un muy digno 13,6%, por un 7% del Partido Campesino.
Las negociaciones de cara a la formación de Gobierno no se presentan, sin embargo, fáciles. Son considerables las diferencias entre Solidaridad, que representa a una derecha en gran parte proteccionista y dogmática, con el proyecto liberal que encabeza Balzcerowicz, al que apoya el mundo- empresarial y financiero. Y más difícil aún será para Solidaridad unir a los liberales y a un Partido Campesino cuya bandera es el proteccionismo agrícola ante las negociaciones con la UE.
Es de esperar que Solidaridad se modere y acabe con una retórica anticomunista y revanchista contra un adversario que, aunque cuente con cuadros procedentes del partido comunista, ha demostrado su plena adhesión al sistema democrático en retórica, métodos y objetivos. Y que no se lance a la guerra contra el presidente Kwasniewski, procedente del SLD, con el que tendrá que cohabitar. Este y el SLD han demostrado mucho pragmatismo en los últimos años. Le toca hacer otro tanto a Solidaridad y no volver a los mensajes autoritarios que en su día llevaron a su máximo líder, Lech Walesa, al descrédito personal y a la derrota política.
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