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Socialistas y populares critican la apelación a "la confrontación" lanzada por Jordi Pujol

Derechas e izquierdas reaccionaron ayer con malestar por el tono y el contenido del mensaje institucional que con ocasión de la Diada de l'Onze de Setembre lanzó el presidente Jordi Pujol. Socialistas y populares coincidieron en tacharlo de partidista por haber expresado más las posiciones de CiU que las de la institución de todos los catalanes. La aceptación por Pujol de "la confrontación" si ésta es necesaria para defender los derechos de Cataluña fue calificada de "error" por el socialista Narcís Serra. El conservador Fernández Díaz criticó tono "victimista" empleado.

Dieciséis jóvenes fueron detenidos en Barcelona por la policía en la tarde de ayer por los incidentes que protagonizaron tras finalizar la tradicional manifestación independentista de la Diada. Al acabar la marcha, a la que asistieron unas siete mil personas, un centenar de jóvenes extremistas destrozaron cabinas de teléfono, paradas de autobuses y semáforos en la plaza de Cataluña y sus alrededores. Asimismo, algunos grupos lanzaron piedras contra los cristales y las banderas españolas de algunos hoteles de la Rambla de Cataluña y provocaron destrozos a un coche con matrícula de Madrid que se encontraba aparcado. Los detenidos se encontraban anoche a la espera de pasar a disposición judicial, acusados de desórdenes públicos y daños.El presidente del PP de Cataluña, Alberto Femández Díaz, se sintió aludido por las advertencias de Pujol. "La palabra confrontación debería desaparecer de una vez por todas del lenguaje político catalán", declaró ayer, después de que una delegación de su partido realizara la tradicional ofrenda floral a los pies del monumento a Rafael Casanova.

Pujol había dicho en su mensaje que Cataluña está aprovechando la buena situación económica y política para mejorar su autogobiemo. "Si no lo hiciéramos, no se desencadenarían las campañas que hay a veces, que no nos deben impresionar. Si reclamar aquello a lo que tenemos derecho debe provocar confrontación, lo debemos aceptar. No hacerlo sería claudicar, con relación a nuestros derechos".

Insultos y silbidos

Al igual que otros años, la delegación del PP que acudió ante el monumento a Rafael Casanova fue recibida con insultos y silbidos por un centenar de jóvenes independentistas pese a que los conservadores habían madrugado para encontrar poco público. Pero no hubo lanzamiento de objetos como hace dos años.

No se libraron ayer de la agresión verbal ni socialistas ni el propio Gobierno de la Generalitat, con Jordi Pujol a la cabeza. Ni siquiera Ángel Colom y Pilar Rahola (del Partit per la Independència) se libraron de las iras de sus ex compañeros de ERC, que les abroncaron. Militantes de uno y otro partido a punto estuvieron de llegar a las manos. La delegación del RCD Espanyol también fue abroncada. No así la del FC Barcelona, si bien se hicieron oír algunos gritos poco amables hacia su jugador de balonmano Iñaki Urdangarín y su prometida, la infanta Cristina.

Más madrugadores que los populares fueron los militantes del PADE, la escisión de derechas del PP, que se presentaron ante el monumento cuando apenas había público con un ornamento floral que reproducía las banderas de Cataluña y de Espana, que pronto desapareció bajo una montaña de flores.

Preocupación socialista

El primer secretario del PSC, Narcís Serra, se mostró "preocupado" con el discurso de Pujol, de quien dijo que había cometido un "error" por utilizar la palabra confrontación y por no saber separar el papel que le corresponde como presidente de todos los catalanes del papel como líder de CiU. Rafael Ribó, presidente de Iniciativa per Catalunya (IC), afirmó que este año Pujol "se ha pasado", porque hablar hoy de confrontación sólo es "para provocar" y para buscar el aplauso de su electorado al mismo tiempo que busca el del Gobierno del PP.

En la tradicional recepción que ofrece el Parlament, la atención se centró en la crisis de IC. Su presidente, Rafael Ribó, fue el más requerido para hacer declaraciones. Los silbidos al cantante Raimon durante el recital de Madrid concitaron comentarios de condena e irritación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de septiembre de 1997

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