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GESTIÓN

Los gestores del Círculo declaran superada su crisis en la presentación de la nueva temporada

Se acabó la crisis del Círculo de Bellas Artes: la económica y la de identidad. Así lo proclamaron ayer sus gestores durante la presentación de la temporada que empieza. "Es el espacio más libre y vanguardista que tenemos en la ciudad", dijo el presidente de la Comunidad, Alberto Ruiz-Gallardón. "A estas alturas podemos creer en el futuro. Los fáctores de preocupación se han terminado en esta institución", declaró el presidente del círculo, Juan Miguel Hernández de León. También se dijo que el cometido de este centro es apostar por las vanguardias. Tanto las exposiciones como el teatro, la música y el resto de sus actividades apuestan por la renovación.

"Por primera vez", dijeron ayer los responsables de esta institución, "la presentación de la programación del círculo será un acto cultural porque no hay crisis económica que airear". Sin embargo, la cita se convirtió en una optimista sesión en la que se habló, sobre todo, de la remontada que ha logrado la institución en un año. Asistieron al acto el consejero de Cultura, Gustavo Villapalos, y el concejal de la misma área, Juan Antonio Gómez Angulo.Fue la temporada anterior cuando la Comunidad de Madrid decidió apostar por el círculo y dotarlo con 215 millones de pesetas anuales. El Ayuntamiento aporta 25 y la compañía Iberia, tercer miembro del consorcio de la entidad, dos. "La apuesta arriesgada, y no comprendida por algunos, que hizo la Comunidad por el círculo fue una apuesta que hemos ganado todos", dijo el presidente de la Comunidad. "Hace un año el objetivo era renacer. Hoy, el círculo es un elemento fundamental para la creación", declaró Ruiz-Gallardón, quien también se refirió al tipo de actividades que acogerá esta histórica institución.

"Apostamos claramente por la vanguardia. Aquí no estamos en la retaguardia: estamos para contar lo que va a venir. Eso siempre tiene el riesgo del fracaso, pero es un riesgo fascinante. Significa convocar a los creadores poco conocidos", dijo Ruiz-Gallardón.

Otro dato importante: en los ocho meses de la temporada pasada el círculo ha llegado a quintuplicar sus ingresos propios, según la dirección. Se trata de una cifra equivalente a lo que reciben de las instituciones públicas, es decir, en torno a los 250 millones de pesetas. Esto se ha conseguido gestionando el centro como una empresa privada. Las salas del círculo se alquilan para todo tipo de actos privados y se busca patrocinador para todas las citas culturales. "La cuestión económica está así resuelta", dijo ayer César Antonio Molina, director del centro.

El público ha respaldado la gestión con su asistencia. La demanda ha crecido tanto que está previsto que este otoño se inauguren tres nuevos espacios: la sala Valle Inclán, con capacidad para 200 personas; la sala Juana Mordó, de 200 metros cuadrados, y el cine Bellas Artes, que está a punto de formar parte de la institución.

Tanto Ruiz-Gallardón como Hernández de León coinciden en que la programación del círculo tiene que apostar por lo novedoso y arriesgado. Entre las actividades que se destacaron ayer está la exposición Madrid-Barcelona. Sintonías y disidencias (febrero), una muestra en la que se analizarán las relaciones entre las dos ciudades. El círculo se prepara, además, para los actos conmemorativo del centenario del 98: mesas redondas, teatro y una exposición sobre la vida cotidiana de España en ese periodo. "Queremos que sea un trabajo con una línea conductora", dijo Villapalos.

Otras actividades de la temporada que ahora comienza son el Festival de Teatro Argentaria, la octava edición de Art Futura, actividades infantiles flamenco y la celebración de Día del Libro, uno de los actos de la temporada pasada que más repercusión tuvieron dentro y fuera de España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de septiembre de 1997

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