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TRIBUNA

Más nervios

Hoy sí que nos toca cerca de la meta el hotel. Por la misma curva del castañazo hemos entrado. Cuando salíamos por esas vallas todavía estaban atendiendo al herido [Rossato]. Y también cerca hemos visto la caída. íbamos delante Abraham, Pruden y yo. Todos lanzados, como locos, a demasiada velocidad demasiada gente para esa curva. Hemos oído gritos de que se van, que se van, y también el estallido de un tubular y el cacharrazo contra la vallas. Pero hemos podido pasar bien, pegados a las vallas de la derecha, aunque esta vez hemos llegado apretando el culo.La etapa ha vuelto a ser de muchos nervios, en esta ocasión por el viento de costado. Estábamos todos avisados y lo hemos pasado sin problemas, aunque al salir de la primera meta volante [Beja], ONCE y TVM se han puesto a tirar para provocar el corte. De hecho ha quedado la carrera cortada, pero estábamos en nuestro sitio todos y no nos han sorprendido, así que enseguida han parado. Sabíamos que teníamos que andar con cuidado por el viento. Pruden y éstos que han estado en la Vuelta del Alentejo nos decían dónde podía estar el peligro. Nos hemos puesto delante y no ha habido más problemas.

También creo que hay nervios porque se ve a mucha gente que parece que quiere abandonar por lo desganado que se les ve, pero como no se desgastan mucho y llegan al final con mucha fuerza todos se creen que pueden entrar al sprint. Y pasa lo que pasa. Nos metemos demasiados a demasiada velocidad por donde no cabemos.

Diariamente rotamos de habitación y hoy me toca solo. Estoy aquí en la ventana con una vista bonita. Se ven todos los barcos del puerto y el mar de fondo. Y, por el otro, lado la montaña. Sólo me falta Ana en la otra cama para estar perfecto. No sé aún dónde vamos a pasar la luna de miel. Me daré una vuelta por aquí a ver si me termina de convencer el sitio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de septiembre de 1997