Un hombre que ha despejado sus dudas

Jalabert queda como el líder natural de la ONCE después de despejarse muchas dudas. Entre otras, las que le afectan a él mismo: que nunca ganará el Tour. Por tanto, ha sabido rehabilitarse de la pesadilla que supuso correr en su tierra en julio y ha recuperado las buenas sensaciones a lo largo del mes de agosto. Ha ganado la Vuelta a Burgos -aunque con ciertas dosis de fortuna, gracias a un pinchazo de Olano-, se le ha visto en la clásica San Sebastián y en Zúrich. Sabe que la Vuelta es otra cosa (ya la ganó en 1995), que sus montañas no son las del Tour y que se adaptan mejor a su punta de velocidad. Sabe, también, que la ONCE gusta de dominar esta carrera a sus anchas y que su forma de correr se acomoda mejor a as condiciones de esta carrera. Jalabert sólo tiene el pero de las contrarrelojes, donde no acaba de mejorar, pero no hay ninguna duda de que estará en la lucha por la victoria.

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