Estupor
Quiero manifestar mi estupor y perplejidad por la conducta de Telefónica, que sin mi consentimiento ha conectado mi teléfono con un servicio de grabación y reproducción de llamadas. Con posterioridad a la conexión, una carta de dicha empresa, que adjunta un folleto explicativo, me comunica su existencia y carácter gratuito.Aparte de la falacia de la gratuidad, puesto que con tal sistema las llamadas pasan a ser necesariamente atendidas, y por tanto pagadas por quien las realice, lo verdaderamente inquietante es la invasión de la intimidad personal que ello conlleva. Los contestadores automáticos al uso hasta ahora recogen una información sometida al exclusivo control de los destinatarios. Sin embargo, no parece conforme con los principios de una sociedad democrática que una empresa pueda grabar, almacenar y disponer de información privada-


























































