El 'pacto ELA-LAB': asignatura pendiente
Con lo de Arrasate-Mondragón se completa la "no colaboración político-institucional" con Herri Batasuna en lo relativo al campo municipal. Se encontrará, supongo, una solución al asunto de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Vasco y a algunos flecos más que ya están en la agenda. Hasta aquí, en líneas generales, bien.Pero queda algo que, no siendo competencia de los partidos políticos como tales, afecta -y muy gravemente- al mundo del nacionalismo vasco democrático en lo que a su relación con el MLNV se refiere. Hablo, claro está, del Pacto de Unidad de Acción existente entre ELA y LAB. Un pacto de alcance que va mucho más allá de las inevitables relaciones en comités de empresa o en mesas negociadoras. Un pacto que, con pequeños altibajos de cara a la galería en ciertas coyunturas (léase asesinatos), se mantiene contra viento y marea, aplicándose día a día. Un pacto, en fin, que, aunque suscrito entre sindicatos, no es sindical sino claramente político.
Un pacto que supone una enorme contradicción para muchas de las personas que siguieron el paro laboral por el asesinato de Miguel Ángel, que acudieron a las manifestaciones o, incluso, que en virtud de sus cargos públicos plantan cara a la situación y sufren consecuencias por ello. Personas éstas que, sin embargo, y al mismo tiempo, llevan en la cartera un carné sindical que avala exactamente lo contrario.
No soy yo quién para decir cómo tiene que resolver este dilema tanta gente honesta y demócrata que está afiliada a ELA-STV. Me limito a constatar que están ante un auténtico agujero negro que o lo tapan o se alejan de él, o puede acabar absorbiéndoles cuanto menos un buen trozo de su coherencia y credibilidad.- .


























































