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LA LUCHA CONTRA ETA

ETA ataca un cuartel de la Guardia Civil en Huesca y coloca una bomba en la línea férrea de Castellón

La banda terrorista ETA volvió a golpear ayer. A las 3.15, un paquete explosivo estalló en el cuartel de la Guardia Civil de Sallent de Gállego, una localidad oscense situada nueve de la frontera con Francia. El artefacto apenas produjo desperfectos de menor importancia, debido a un fallo que hizo que sólo explotasen tres de los diez kilos de amonal que contenía. Horas después, a las 12.30, una llamada telefónica al diario Egin avisó de la colocación de una bomba en la vía férrea entre Torreblanca y Peñíscola (Castellón). Localizada a dos kilómetros de distancia de la estación de la primera de esas ciudades, pudo ser desactivada. Estaba compuesta por un kilo de pentitra.

El explosivo de Sallent de Gállego fue colocado en la caseta de los perros del cuartel de la Guardia Civil, que se encuentra situada junto a una pared en su parte trasera. Los diez kilos de amonal estaban depositados en una fiambrera de aluminio, que fue introducida en una mochila.El jefe accidental de la Comandancia en Huesca, José María Nieto, explicó que únicamente estallaron 3.000 gramos "debido a un fallo en la composición". El artefacto tenía "nitrato amónico y polvo de aluminio", dijo, "pero este último componente había sido añadido en exceso", lo que evitó la detonación de toda la carga.

"Al carecer del debido explosivo rompedor", concretó, sólo causó daños menores en el segundo piso del acuartelamiento y en su estructura. Pero, de no ser por ese error, podría haber producido numerosas víctimas al encontrarse el recinto en una calle muy estrecha en la que también sé ubican el Ayuntamiento, el casino, un hotel y muchas viviendas.

En el momento de la deflagración tan sólo se encontraba presente un agente, que prestaba el servicio de puerta y que resultó ileso. La bomba, que fue activada mediante un petardo de pirotecnia, provocó la rotura de los cristales de todos los edificios en un radio de 50 metros, así como des perfectos en los aleros. El subdelegado del Gobierno en Huesca, José Carlos Iribas, advirtió que la autoría del atentado no está determinada, pero que casi con toda seguridad debe atribuirse a ETA dentro de su campaña veraniega.

Sallent de Gállego es la última población aragonesa antes de la frontera francesa del Portalet. Es eminentemente turística y sus 600 habitantes se tornan 3.000 durante el estío. Su alcalde, José Luis Sánchez, mostró su sorpresa por que se hubiera elegido colocar la bomba en una zona "en la que viven y veranean numerosos habitantes de Navarra y el País Vasco", algunos de los cuales incluso regentan negocios hosteleros tanto en la propia localidad como en la vecina estación de esquí de Formigal. En cualquier caso, insistió en que este tipo de acciones no van a empañar las relaciones con ellos. El último atentado de ETA en la provincia de Huesca se remontaba a diciembre de 1993, cuando fue colocado, otro artefacto en la casa cuartel de la Guardia Civil en Ayerbe. En aquella ocasión ni siquiera llegó a explotar.

Horas después, al mediodía, una llamada telefónica al diario vasco Egin alertó de la colocación de una bomba en la línea ferroviaria entre Valencia y Barcelona, en concreto en el tramo castellonense de Torreblanca a Peñíscola, a unos 20 kilómetros de Oropesa, donde se encuentra veraneando el presidente del Gobierno, José María Aznar.

Fue localizada adosada a la vía a dos kilómetros de la estación de Torreblanca y pudo ser desactivada, lo que evitó cualquier daño. Estaba compuesta por un kilo de pentitra. El tráfico ferroviario estuvo interrumpido durante media hora, según Renfe, y afectó a cinco trenes de largo recorrido y a un mercancías.

Se trató de la segunda amenaza de ETA en Castellón en diez días. El primer aviso, 48 horas antes de la llegada de Aznar, aludía a la colocación de un artefacto en el paseo marítimo de Castellón, sin especificaren qué punto de sus seis kilómetros. Las fuerzas de seguridad desalojaron la playa, pero, cinco horas después, levantaron el dispositivo sin haber localizado nada.

La búsqueda sí resultó efectiva ayer. Miembros del equipo Tedax de la Comandancia de Castellón, desplegados a lo largo de 40 kilómetros, hallaron el paquete explosivo cerca de Torreblanca y consiguieron desactivarlo.

El subdelegado del Gobierno, Vicente Sánchez Peral, comentó que "podría haber ocasionado graves daños en la línea en el caso de que hubiese sido activada o de que hubiera tenido que ser explosionada para su desactivación, algo que finalmente no fue necesario".

La Guardia Civil descarta, en principio, la presencia de un comando en el área, que en la actualidad está vigilanda por un importante dispositivo policial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de agosto de 1997

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