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Despedida por pasear con el "enemigo"

Un alcalde del PP obligado a readmitir a una empleada a la que dejó sin trabajo por pasear con el candidato del PSOE en Galicia

A Sara Inés Vega Núñez le puso en la calle el alcalde del Partido Popular de Castro Caldelas (Ourense) tras haberla visto paseando en la peligrosa compañía de un caballero. Un señor, que, efectivamente, se llama Abel Caballero, y que no dio más motivo, de escándalo que el hecho de ser el candidato socialista a la presidencia de la Xunta de Galicia. Un juzgado de lo social de Ourense acaba de reparar la alcaldada: ha condenado al Ayunta: miento a readmitir a la trabajadora porque su despido se basó en motivos "discriminatorios y atentatorios de derechos fundamentales, y, más concretamente, del derecho a la libertad ideológica".Nunca ha ocultado Sara Vega su carné socialista, a pesar de que el Ayuntamiento de Castro Caldelas (2.000 habitantes) vivió hace meses una convulsa y tensa situación, cuando el popular José Baldonedo pactó con un tránsfuga del PSOE y arrebató la alcaldía al socialista Eladio Osorio. Vega siguió con su contrato de auxiliar administrativo en la institución municipal sin renunciar por ello a la militancia política.

El pasado 18 de febrero acudió, junto a otros afiliados del PSOE, a un encuentro con Abel Caballero -el rival de Manuel Fraga en los próximos comicios gallegos-, de visita preelectoral en la localidad. Y como no había nada que esconder, se dieron un paseo por las calles del pueblo.

Al día siguiente, el alcalde le llamó a su despacho y, según el relato de la trabajadora, le espetó: "Muchos vecinos han llamado a la Diputación para decir que te habían visto con nuestro mayor enemigo político". "Yo creo que en política no hay enemigos", le contestó ella. Vega sostiene que Baldonedo le advirtió en estos términos: "Pues a partir de ahora, atente a las consecuencias".Las consecuencias fueron que, diez días después del incidente, el Ayuntamiento comunicó a la trabajadora la rescisión de su contrato.

La titular del Juzgado de lo Social número 2 de Ourense, María Isabel Gómez Balado, dictó el pasado lunes una sentencia que obliga a Baldonedo a readmitir a la empleada y a abonarle los salarios pendientes desde la fecha en que dejó su puesto. La magistrada considera probado que el alcalde tomó la decisión de prescindir de sus servicios porque "no le había sentado nada bien que una trabajadora municipal hubiese sido vista públicamente con candidatos del partido de la oposición".

Baldonedo presentó ayer mismo un recurso contra el fallo judicial, en el que asegura que la decisión de prescindir de sus servicios no se debió a motivos políticos. "Ella entró en el Ayuntamiento contratada a dedo por el PSOE", arguye el alcalde, "y, a pesar de todo, yo le renové el contrato en diciembre, aunque ya entonces advertí que era sólo hasta que sacase a concurso la plaza, lo que ocurrió el 28 de febrero". Baldonedo mantiene que Sara Vega sólo se decidió a recurrir al juzgado argumentando discriminación ideológica cuando se vio superada por otro aspirante en los exámenes para cubrir la plaza.

El concurso, según el PSOE, fue únicamente una treta política del alcalde. El puesto de trabajo, denuncian los socialistas, recayó en un "amigo" del tránsfuga del PSOE que con su deserción había permitido a Baldonedo meses atrás obtener la alcaldía, en medio de un notable escándalo político en Galicia, ya que los populares se acababan de comprometer a no pactar con disidentes de otras fuerzas políticas. "El Partido Popular", protesta el coordinador provincial del PSOE, Javier Casares, "utiliza las instituciones públicas para contratar familiares a cambio de votos, mientras no le produce el menor sonrojo perseguir a una empleada cumplidora por el simple hecho de no ocultar su militancia política".Feliz por la sentencia, Sara Vega no oculta cierto temor a sufrir otras represalias en el futuro. "Yo estuve con Abel Caballero", admite, "pero ni se lo presenté a nadie ni hice campaña por él". Su caso, insiste, no ofrece dudas: "Me despidieron, simple y llanamente , porque mis convicciones políticas no están en consonancia con las suyas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de julio de 1997