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Duelo hacia Casablanca

La familia del joven marroquí asesinado por un guardia civil acompaña el cuerpo a su tierra

El cuerpo de Mourad el Abiline, de 19 años, que falleció el viernes de un tiro que presuntamente le disparó por la espalda el guardia civil en la reserva Miguel Ángel Martínez Usea, de 32 años, regresó ayer a Casablanca (Marruecos), su ciudad natal. Le acompañaron sus padres, dos hermanas, una prima y una sobrina. La Cruz Roja les pagó el avión. Los gastos de repatriación del cadáver corren a cargo del consulado marroquí. Las mujeres se quedarán al menos 40 días en Casablanca tras el entierro para cumplir los ritos funerarios musulmanes.El padre, Mohamed, volverá en una semana para hacerse cargo de su bar, en el paseo de Extremadura. Un portavoz de la familia anunció que se abrirá una cuenta para ayudar a sufragar los gastos de la muerte del joven. Ayer, su madre, Amina, envolvíasu dolor en serenidad para admiración del delegado del Gobierno, Pedro Núñez Morgades, presente en Barajas. Proclamaba que en todas partes hay buenos y maIos, y que los españoles no son racistas. "Somos hermanos, todos tenemos la sangre roja", decía abrazada a María del Carmen, la novia de Mourad. "Se iban a casar la semana que viene en la mezquita", añadió. Ella, de 20 años, no puede olvidar la cara de su amado al morir: "Él quería casarse desde el principio, que fuese suya y solo suya".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de junio de 1997