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34º CONGRESO DEL PSOE

La nueva ejecutiva federal tendrá nueve áreas

Los 960 delegados del congreso socialista votarán al mediodía de hoy una nueva ejecutiva federal de probablemente sólo 25 personas -la actual tiene 35- encabezada por Joaquín Almunia como secretario general. La dirección renovada tendrá nueve secretarías de área, una más que ahora, y el resto serán vocalías. No habrá un portavoz específico porque las intervenciones del secretario general serán muy frecuentes. Ciscar conserva el área de Organización. La reacción adversa de los cabezas de delegación hizo que desapareciera de la lista inicial la vicesecretaría general, que durante varias horas llevaba el nombre de la sevillana Carmen Hermosín. Hasta hoy, ese cargo lo ocupaba Alfonso Guerra.

Finalmente no habrá número dos en el PSOE. Tanto los guerristas como numerosos delegados consideraron poco decoroso haber estado teorizando durante 15 días sobre la inutilidad de ese puesto para luego hacerlo reaparecer una vez eliminado de la dirección Alfonso Guerra. Manuel Marín, vicepresidente de la Comisión Europea y delegado a este congreso por Ciudad Real, fue uno de quienes hicieron esta interpretación.Si se mantiene la secretaría de Organización, en la que continuará Ciprià Ciscar, aunque ya no llevará aparejada la función de portavoz. "Habrá varios portavoces, porque a partir de ahora hablarán muchos compañeros", decía Ciscar en el vestíbulo a la una de la madrugada, sonriente y con una fuerte afonía.A la Secretaría General y la Secretaría de Organización le siguen otras ocho áreas: Relaciones Internacionales, Economía y Empleo, Bienestar Social, Relaciones Institucionales, Movimientos Sociales, Secretaría de Participación de la Mujer, Cultura, y Política Local y Autonómica. Una novedad es la desaparición de la clásica Secretaría de Administración y Finanzas. La idea, a las cinco de esta madrugada, era que un área de gerencia, a cuyo frente no estaría un político, se encargara de las cuentas del partido.

Almunia trabajaba a esas horas con algunos de quienes serán desde hoy nuevos miembros de la ejecutiva en la adjudicación de nombres a las áreas, y sobre todo buscaba caras nuevas. Las novedades se dejaron para el final, una vez que se cerró, pasada la medianoche, el capítulo de quiénes entrarían en la nueva dirección como fruto de los deseos de Almunia y de las propuestas de los barones. Alfredo Pérez Rubalcaba, Juan Manuel Eguiagaray, Joaquín Leguina, Narcís Sería, Manuel Chaves, José Bono, Raimon Obiols, Josep Borrell, Francisco Vázquez, Joan Lerma y Ramón Jáuregui son los elegidos en virtud de pactos y equilibrios internos.

Ciscar aseguraba anoche que se estaban haciendo todos los esfuerzos imaginables para convencer a Rodríguez Ibarra de que aceptara estar en la nueva ejecutiva, pese a sus airadas protestas en el vestíbulo horas antes por cómo se estaba llevando a cabo la negociación. Él seguía negándose. Mientras, Andalucía colocaba al diputado gaditano Alfonso Perales, para quien se buscaba un área, y Castilla y León proponía al parlamentario leonés José Luis Rodríguez Zapatero. Canarias propuso, y tuvo buena acogida, a su portavoz autonómico Augusto Brito.

Como suele ocurrir en la formación de todas las ejecutivas, los nombres de mujeres eran los que estaban más sometidos a baile. Clementina Díez de Valdeón probablemente cambiaría de área y dejaría su puesto a Carmen Martípez Ten, una nueva incorporación. Se daba por segura la incorporación de la ceutí Carmen Cerdeira. Aunque la secretaría general de Sevilla, Carmeli Hermosín, se caía de la vicesecretaría, que se suprime, sí estaba en la lista de los seguros para formar parte de la dirección. También Cristina Alberdi.

La delegación de Andalucía, la más numerosa e influyente del congreso, había propuesto a Hermosín para sustituir a Alfonso Guerra, pero la iniciativa decayó con el paso de las horas. La sevillana forma parte del núcleo de dirigentes que ha pilotado el PSOE en los últimos 20 años y se convirtió hace más de tres en la bestia negra del guerrismo, cuando lideró la renovación en Sevilla.

Aunque los andaluces habían defendido por la mañana con cierta pasión la candidatura de la consejera de Gobernación y Justicia de la Junta de Andalucía, por la noche admitían que su propuesta no era coherente. Manuel Chaves y los dirigentes de su ejecutiva regional se habían batido el cobre días atrás para eliminar el cargo de Guerra con el argumento de que no era necesario, toda vez que el secretario general del PSOE ya no compatibiliza el puesto con la jefatura de Gobierno.

A partir de hoy, el PSOE tendrá, además, dos órganos nuevos: el Consejo Territorial, en el que estarán todos los secretarios generales, y el Consejo de Participación, en el que tendrán cabida representantes del mundo asociativo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de junio de 1997

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