Máxima elasticidad
La acumulación de intereses en niveles relativamente recientes está forzando una defensa a ultranza en el mercado de valores. Los volúmenes negociados apenas justifican nuevas subidas de los precios, pero a nadie le amarga un dulce y la inversión particular deja hacer. Como no es la primera vez que con esfuerzos de este tipo se consigue marcar tendencia, los poseedores de papel se mantienen a la espera y la especulación trabaja a destajo, pero siempre dentro de la misma sesión. Así las cosas, y con el vencimiento de los contratos de futuros para esta tarde, ayer se conseguía un nuevo máximo histórico en el índice con una contratación muy baja.La confusión acompañó todos los movimientos de los mercados europeos, con Londres y París cediendo posiciones y Francfort en plena recuperación a última hora de la tarde. Los mercados de deuda -tradicionalmente los que tiran de la renta variable- sufrieron las consecuencias de la presión vendedora, lo que hizo subir la rentabilidad de la deuda española a 10 años hasta el 6,41%, al tiempo que hacía crecer el diferencial con la deuda alemana hasta los 0,64 puntos. Al final, más que a la volatilidad hay que referirse a la elasticidad de los mercados para interpretar una coyuntura que empieza a escapar de lo razonable. La apertura de Wall Street, con una subida de 55 puntos, contribuyó para generar ese ambiente.
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