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GENTE

TASA DE CABALLETE

Irmegard Weissenbach, una alemana que enseña Bellas Artes en la Universidad Luiss, en Roma, ha sido expulsada de las excavaciones de Ostia Antica por estar pintando sin haber pagado la tasa del caballete. Uno de los vigilantes del antiguo puerto romano le dijo hace días que si quería seguir con los pinceles tendría que hacerlo a pulso, porque las normas vigentes entienden la plantificación del caballete como ocupación de suelo público, lo que conlleva la obligación de pagar un impuesto y solicitar un permiso a las autoridades de Bienes Culturales. Una semana más tarde, Weissenbach se presentó con la petición, la dejó en la taquilla, pagó nuevamente el billete de entrada y se puso a pintar. Hasta que llegó otro vigilante a decirle que no podía hacerlo, por haber dado en mano la solicitud cuando había que mandarla por correo. Pese a que el lugar al que debía llegar el papel era la habitación de al lado, y pese a las protestas de la pintora, ésta no tuvo nada que hacer, por lo que debió marcharse, pensando que si las autoridades artísticas se le hubieran puesto tan borde a Miguel Ángel, quizá hoy no existiría la Capilla Sixtina. Aunque igual Buonarroti, a pesar de ser un mandado, pagó por lo bajini a Sixto V por el andamio para poder darle en paz a la brocha,-

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