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El dedo gordo pegado al índice

El teatro Albéniz acoge durante esta semana una muestra de danzas tradicionales de la India

La danza en Manipur forma parte del rito de entrada en los templos. Y ayer el templo indio era el teatro Albéniz: una veintena de danzarines, miembros de la compañía Orquídeas de Manipur, iniciaba, dos. horas antes de empezar la función, el rito del maquillaje. Un adorno y después otro. Primero una tela blanca que cubre todo el cuerpo, los ojos ribeteados de negro, un lunar en la frente y la nariz decorada con el símbolo del hombre que dedica todo su tiempo a Dios.La más joven de las bailarinas, 16 años, se inició en la danza a los nueve y dice, sin ningún pudor, que quiso bailar para "hacerse famosa en todo el mundo". Como sus hermanas, que también son danzarinas. Hija de maestros, todavía está en la escuela. Ella y sus compañeras se van vistiendo, cargadas de pulseras, pendientes y un postizo que prolonga su melena hasta la cadera. En la mesa del camerino, un tocado para el pelo hecho con plumas de pavo real.

Fuera, en el pasillo, esperan unas curiosas faldas que consisten en un cilindro rígido lleno de lentejuelas, espejos y gasas. Si se les pregunta por el sentido de tanto abalorio, afirman que es para "realzar la belleza". Casi todo tiene sentido en estas danzas, cuyo motivo principal es la figura del ocho: la serpiente enroscada.

Según el director artístico de la compañía, Ratan Thiyam, los bailarines necesitan como media un entrenamiento de 15 años: Para bailar pegan el pulgar al resto de los dedos y hablan con las manos. El arte marcial, por ejemplo, les sirve para simbolizar los pasos de la serpiente. Con una de las danzas describen la belleza de los paisajes de su región, con otras representan las etapas de la creación del universo o ejecutan los movimientos acrobáticos que se usan en las ceremonias del nacimiento o la muerte.

Thiyam comenta que a la hora de seleccionar bailarines no busca juventud, sino talento. Lo dice en presencia de todo el elenco masculino, cuya indumentaria contrasta con la riqueza que lucen las mujeres. Para ellos, tan sólo trozos de tela blanca enroscada de la cintura a las rodillas.

Danzas de la India, hasta el 25 de mayo en el teatro Albéniz ( C/ Paz, 11, metro Sol) de martes a sábado a las 20.30 horas, domingo 19.00. De 1.000 a 2.000 ptas.

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