Valencia y Deportivo logran un empate inútil en un mal partido
El fútbol pasó ayer a mejor vida en Mestalla, al darse cita un Valencia depauperado y un Deportivo plomizo. El castigo del empate fue merecido por ambos equipos, si bien el Deportivo hizo más méritos, pues jugó buena parte del encuentro con un jugador más. De este modo, tanto uno como otro se alejan merecidamente de sus objetivos: el Valencia de la UEFA y el Deportivo del segundo puesto.El Valencia, que se pasó media hora en origen desconocido, le bastó una acción aislada para cambiar su estado de ánimo. Fue de penalti, claro, la jugada preferida por el equipo de Valdano en los últimos tiempos.
A partir de entonces, el Valencia se lavó un tanto la cara aprovechando la conexión abierta entre Piojo López y Burrito Ortega, que para eso se conocen de lejos (desde sus coincidencias en la selección argentina de Passarela).
Entendió el Valencia que ésa era su baza, el entusiasmo, y se aplicó a ella por si sonaba la campana. Sobre todo en vistas de que el Deportivo tampoco es que se le viera demasiado implicado en el campeonato, como si de verdad no creyera que es capaz de alcanzar el subcampeonato.
Tras el descanso, el partido transcurría por la misma senda de la abstinencia futbolística. Se tornó milagroso ver una jugada trenzada por parte de cualquiera de los dos equipos, y el Valencia lo fió todo a la inspiración de Burrito. El Deportivo resultó especialmente espeso en este segundo tiempo, enredado en regates sin sentido en su centro del campo.


























































